domingo, 13 de septiembre de 2015

Tokyo, dia 1

Podríamos contar ayer como el día uno, pero dado que llegué a mitad de día y los informáticos tenemos esta manía de empezar a indexar por cero, pues todo arreglado.

Hoy he estado en Akihabara, que un día fue el homólogo de Tokyo de la calle barquillo, aunque a día de hoy es más bien lo que es la calle de la luna. Vamos un nido de frikis. Muy molón eso sí.

Mola mucho porque es un barrio lleno de altos edificios dedicados a la venta de  tecnología, manga y anime o videojuegos. La primera parada ha sido Mandarake, cinco plantas dedicadas al manga, anime y el merchandising, donde he comenzado a hacer la lista de la compra, para gastarme los ahorros. Una vez terminada la primera parada, nos dirigíamos hacia una tienda de libros de segunda mano a la cual ya os adelanto que no hemos terminado de llegar en todo el día. El primer obstáculo ha sido unos recreativos de los de toda la vida, más o menos, que nos han atacado a traición.

La planta baja y el primero están llenas de UFO catcher, que es como llaman a las máquinas con una pinza, como las de las fiestas, con las que puedes coger premios variados, pero que no es cosa trivial, y siempre ve a alguien dejándose los ahorros.
Las tres plantas siguientes están llenas de arcades, organizados de manera más o menos temática. La primera te recibe con el Taiko tatsujin, que es un juego de tocar el tambor taiko, ofreciendote también Dance Dance Revolution y otros juegos de coordinación, ritmo y psicomotrocidad. Y lo cierto es que están atrapados, hay un juego que el mando son ocho botones alrededor de la pantalla circular que tienes que presionar cuando te dice la máquina, y había un manolo jugando con sus guantes para que no se le seque la dermis, luego vienen los juegos de peleas, pokemon y los de pistolas, y arriba estan los de carreras de coches, motos y otros.

La última planta tiene algo más clásico: los dardos, que aquí también juegan al cricket. El precio es razonable, 100 yen una partida a casi lo que sea. Comparado con los 2 pavos que te vale un cricket, porque mágicamente es el juego que requiere dos créditos es mazo de barato. Pero claro, llevo casi desde que valían 25 pelas sin echar a una recreativa, y eso hace que los 80 céntimos, algo menos, que sale al cambio, se me hace un poco caruno.

Con la tontería se nos han hecho las cuatro, y habiendo desayunado a las 11 nada más que un tazon de arroz con un huevo frito, pues picaba un poco la gusa. Más a esta chica que a mi, que como ando con el jet lag mi cuerpo no termina de saber qué quiere. El caso es que entre que teníamos que estar a las 6 en casa para la cena y aún teníamos que ir al siguiente destino ha sido una de "a la mierda la librería, vamos a pillar un tentenpié, a Artnia y a disfrutar. Y para allá que hemos ido. Artnia es el nombre de un café + tienda + museo que hay a los pies del edificio donde están las oficinas de Square Enix. Y por si alguien no ha cogido la pista, está dedicado a Final Fantasy, o como dicen los locales fainaru fantaji, principalmente, también tiene cosas de Dragon Quest y otros videojuegos de la desarrolladora. La temática en la parte de café está bastante ausente, salvo por los posabasos y la decoracíon que hacen con canela o azucar moreno sobre la espuma del café en la que pintan bocetos de personajes (con plantilla), pero la tienda está molona y la parte del museo está centrada en la séptima entrega. Tienen algunos story boards de las distintas animaciones, al igual que bocetos del diseño del universo, personajes y enemigos, y una fuente con materias (que son un elemento del juego). No hace falta quien os diga que estaba pasándolo como un enano. Además he conseguido gastarme nada más que 5050 yen ^__^ y menos mal, porque me va a hacer falta para comprarme otras frikadas a mi vuelta a Tokyo (¡Un beso, padre!).
Y con las mismas, no sin antes hacer una parada técnica en un super mercado local, que a un nivel abstracto no tiene ninguna diferencia con un supermercado europeo, pero a nivel que vas concretando empiezan a aflorar distinciones. Como buen científico he aislado la zona de estudio: la sección de las patatas fritas y aperitivos, y la conclusión del estudio del primer día es que son notablemente sabrosos. No necesariamente deliciosos en el sabor, que de momento lo son, si no potentes. Ahora entiendo por qué Miyo decía que los snacks europeos son como sosos. Y eso, hemos empezado camino a casa no sin antes hacer la foto de rigor. Una foto que a mis 18 años me habría hecho llorar de felicidad, sobre todos si hubiera sido tomada como empleado y no como un mero notas friki haciendo el guiri a los pies de la oficina.

La cena, que me he enterado in situ de que era con la familia al completo, ha consistido en temaki, que como su propio nombre indica es una forma de preparar el sushi en la que te pones un cuadradito de alga de nori en la mano (te, como en karate), le echas arroz y magia, y lo enrollas (maki) haciendo un cono, lo mojas en soja y para adentro. Había disponible para poner: Salmón, atún, caballa, erizo de mar, otro pescado que no conozco, huevas de salmón, huevas de otropez, pepino, otras verduras, pulpo y ternera cocinada. Entre las verduras había una hoja rica, con un sabor que me ha recordado mucho al comino, también en la intensidad. Delicioso, la verdad. Y la familia encantadora. No es que haya habido mucha conversación porque mi japones es débil y su inglés prácticamente inexistente, y por no tener a Miyo de traductora, salvo en los puntos críticos, hemos estado ahí intentando darlo todo y comunicarnos, que más o menos ha salido algo.

Me despido, no sin contaros antes que los japoneses, aficionados a la pesca, no sólo de Pokemon o en videojuegos (sí, tienen videojuegos de pescar, ¡ah! y un manga de ciclismo O_O), y así sucede que estás en mitad de Tokyo, en el tren que te lleva de Shinjuku (barrio 1) a Akihabara (barrio 2) y te encuentras esto:

Los pescados no se pueden comer, pero a quien va allí a echar la tarde relajándose viendo la boya flotar sobre la paz del estanque y olvidarse de las tensiones diarias de la vida, de un jefe toca pelotas, o de tener que aguantar al marido, pues no es que le importe mucho.

Y nada, estamos ultimando preparativos porque mañana cogemos tren hacia el área del monte Fuji, el cual no visitaré esta vez, pero a los pies hay un parque de atracciones molón, y me daba a mi en la nariz que en esta tierra fijo que tenían montañas rusas acongojantes, y eso dicen, y voy a comprobarlo. Mañana viaje, pasado parque de atracciones. Os tendré al día de mis aventuras y desventuras.

PD, tenía la entrada escrita y después de una hora he clicado fuera de la zona de edición y antes de percatarme he pulsado el backspace y todo a la puta mierda porque al idiota este se le ha ocurrido dejar de grabar cada dos minutos como dice la configuración... :(

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