sábado, 26 de septiembre de 2015

Día 13: la noche de Tokyo

Ya que el día lo dedicamos mayormente a mis fricadas y a unas cuantas que me encargaron. La verdad es que el barrio de los freaks mola mucho. Pasamos por unos recreativos, esta vez sin ser clientes, y tenían el mario de NES, Metal Slug, Street Fighter II, y otros tantos de mi infancia de estos de ir andando por las calles de la ciudad y que aparezcan malos a los que pegar toñas.

Estuvimos también en una juguetería de 4 plantas. Una planta de peluches, otra de juegos de mesa y puzzles, otras de disfraces y bebés, y otra que estaba decorada con halloween y tenía también lo de envoltorio y etiquetado de regalos.

Por lo que me digo Miyo, aquí han tenido mucho más éxito importando halloween como fiesta de consumo del que han tenido en la península y la gente se aprovisiona de dulces y confites en previsión.


Y una vez solucionado ese tema, al restaurante robot, en mitad de Shinjuku, haciendo una parada técnica en harajuku para ver las tiendas de ropa alternativa al más puro estilo de la calle Fuencarral, pero con más lío. Quicir, una tienda vendiendo camisetas de anarquistas y punks al tiempo que simbología nazi y de las SS...

Pero al meollo: el restaurante robot, que es más bien un show. La comida es pollo frito rico y patatas fritas, rico, pero nada grandioso. Lo que mola es el espectáculo.

Una compañía de unas 20 personas más tramoyistas y ayudantes con robots que hacen un espectáculo de música, baile y dramaturgia a la japonesa, es decir sobreactuado. Pero muy entretenido. No se si vale tanto como cuesta, pero es una experiencia en sí. No despedirme son hacer mención a la cancioncita pegadiza que nos pasamos tarareando el resto de la velada.

Me queda un día que exprimir a tope. Un abrazo

No hay comentarios:

Publicar un comentario