Pues ya creía que iba a llegar el otoño sin haber estrenado la bibiquiú que me compré en las rebajas del Tesco. Hubo un par de conatos, pero llegaron sendas nubes con ánimo de interrumpir la empresa, y ya veis que si lo consiguieron. Llega esto con mayor sorpresa después de los días de frío que llevavamos desde el miércoles o así, pero parece que hoy, el verano agonizante aún tiene energía para dar un par de coletazos de sol y brindarnos días como el de hoy, que aunque no es que haga la ostia de calor, o si quiera calor a secas, sin epítetos, el cielo está de un azul precioso y no corre más que una brisa, que más que refrescar enfría un poco, pero con no quitarse la camiseta ni quedarse quieto a la sombra lejos de los carbones no hay problema.
En principio hoy yo tenía que estar en Londres, celebrando el aniversario de Burston School como os comenté, pero resulta que no era en Londres si no en Ipswich, por lo que anoche, cuando estaba mirando la ruta y me llevé la sorpresa, pues declaré que a la mierda, que me quedaba por aquí. Y me apetecía bajar a Londres, pero sin nada que hacer, y teneindo las zarzas apuntito, pues mejor dormir bien y acercarme a por unas moras que pasarme dos horas de ida y dos horas de vuelta en transporte. Y con las mismas, después de amanecer y recoger los cacharros del escurridor y no desayunar porque hoy no tengo hambre. Bien es cierto que ayer estaba que me habría comido una vaca, y podríamos decir que me la comí (la vaca, que os veo venir), pues hoy anda mi cuerpo sin mucho hambre... Pero a lo que iba, viendo el día he decidido encender la BBQ, pero me ha fallado la madera lenta. Tengo el papel de periódico, las ramitas rápidas, y el carbón, pero entre medias, unos troncos algo más consistentes habrían venido bien. O unas piñas, pero las que tengo están para decorar el jardín, así que no las tenía yo todas conmigo de que los carbones hubieran cogido fuego así que frustrado me he ido a por moras. Moras que aún les faltan un par de semanas. Están negras, pero sólo una de cada diez está dulce y no estoy yo como para tirarme 4 horas para cojer medio kilo, así que frustrado de nuevo me he vuelto a casa para descubrir que los carbones sí había cogido fuego y estaban listos. Carrera al frigo a por los muslitos, unas lonchas de halloumi y al jardín. Y contento. Sólo ha sido una vez este verano, pero ha sido buena. Con todo lo improvisado, pues me ha faltado la compañía para hacerlo aún mejor. Dicho sea que lejos de vosotros, con esta añoranza que os tengo, casi cualquier compañía me habría valido, pero no ha podido ser.
Y pasado el momento de zalamería os dejo, que tengo que volver a mis pimientos picantes, que estoy viendo a ver que sale. Me han germinado unos 15, 7 los he plantado fuera, 6 en maceta pequeña, con idea de tenerla en interior, y los que quedan voy a jugar al cultivo hidropónico. No hay nada como tener 15 minutos los findes, 3 libras para gastarte en abono químico y una lata de atún vacía y fregada para dedicarte a hacer experimentos que no sabemos bien dónde llevarán.

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