miércoles, 30 de septiembre de 2015

Soy espalda

Aquí ando, retomando las rutinas. Se hace duro esto de volver, sobre todo cuando la vuelta no es a casa.
Me quedaron muchas cosas en el tintero estas dos semanas, así que os las iré contando poco a poco. Hoy os cuento que los vehículos en Japón parecen de juguete.
No digo los coches, utilitarios o deportivos, que son más o menos normales. Hablo del resto, de los camiones, camionetas o vehículos de servicios. La cabina es más o menos igual de grande, pero el resto es más pequeño, lo que crea un efecto caricatura bastante cómico, como puede apreciarse en la foto.
Inglaterra, por cierto, no ha cambiado en exceso estas dos semanas, así pues poca novedad más que contaros. Voy a dormir, a ver si acabo con el jet lag.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Día 14: despedida y cierre

Ya estoy en el avión de vuelta. Ayer fue el día de ultimar. El postre, si queréis, de esta opíparo banquete cultural.
Por la mañana fuimos a 浅草 (asakusa, hierba corta), un barrio turístico de Tokyo en el que está la puerta del trueno (雷門 raimon, como el cantante) a un extremo y hay un templo al otro. Entre medias, mazo de tiendas para guiris. También había tiendas de no-guiris, y puestos de pescaito frito. Siguiente hito, papeo. Comimos monja, no de las de convento, si no la comida japonesa. Monja es, a grandes rasgos, una plancha para cocinar y boles que tienen repollo picado con magia encima y en el fondo una pasta liquida que es caldo de pescado y konbu (alga) con harina. Según mole el sitio tienen mejores o peores opciones para la magia. Tomamos una de huevas de pez, otra de gorrino picante, una de ajo y cerramos con la de queso. La idea es echar el repollo y el acompañamiento a la plancha y cocinarlo. Cuando más o menos está, haces un círculo para que cuando viertas el líquido quede contenido. Una vez vertido el líquido esperas a que se caliente y lo mezclas todo bien, y lo dejas que reduzca y socarre. Veredicto: rico.
Ya que estábamos por la zona, fuimos a uno de los mercados que es como el de la boquería en Barcelona, atracción turística, pero si conoces las tiendas, hay unas cuantas que son precios normales para los locales. Muy vistoso, la verdad, pero como tampoco pensaba echarme un salmón a la maleta, quedó en visita meramente turística.
Y después, a coger el metro de una punta de la línea a la otra para ir a 渋谷 (shibuya, el valle molón) a ver el famoso cruce tan concurrido, icono de Tokyo. Y tal cual. Petado de gente, porque claro, es finde y el viernes fue día de paga, y eso se nota.
Un rato más tarde, después de haberme aprovisionado de bolígrafos y otros útiles, que no todo el gasto es vicio, fuimos a cenar sushi a uno de esos restaurantes que tienen carrusel y te van pasando platos por delante, y como en los bares de pintxos, al final cuentan los platos que tienes y te dan el precio. Cambia, eso sí, que los platos llevan código de colores. Algo que alguno seguramente recordará de videojuegos en los que había pruebas que ocurrían en un sitio así. Me puse tocinete. Que rico todo. Probé varias cosas que en la vida, entre ellas el caballo crudo. Un poco duro, pero rico. El resto, ni idea de lo que eran. Podéis creerme que es difícil comunicar nombres de pez entre una japonesa y un madrileño usando el inglés. Muchas veces le preguntaba que es esta cosa o aquella y recibía "es rico" o "es pez" como respuesta. Aunque bien podría haberme dicho un nombre de pez en inglés, que seguramente me habría quedado igual.
Y casi con eso cerramos la experiencia.

Comida: 7/10
Turismo: 7/10
Cultura: 9/10
Alojamientos: 8/10
Calidad/precio: 9/10
Baja nota a comida y turismo porque me vuelvo sin haber probado el pez globo (fugu) y porque no planeamos, para esta vez, ninguna pateada por las montañas. ¡Para la siguiente fugu y fuji!

sábado, 26 de septiembre de 2015

Día 13: la noche de Tokyo

Ya que el día lo dedicamos mayormente a mis fricadas y a unas cuantas que me encargaron. La verdad es que el barrio de los freaks mola mucho. Pasamos por unos recreativos, esta vez sin ser clientes, y tenían el mario de NES, Metal Slug, Street Fighter II, y otros tantos de mi infancia de estos de ir andando por las calles de la ciudad y que aparezcan malos a los que pegar toñas.

Estuvimos también en una juguetería de 4 plantas. Una planta de peluches, otra de juegos de mesa y puzzles, otras de disfraces y bebés, y otra que estaba decorada con halloween y tenía también lo de envoltorio y etiquetado de regalos.

Por lo que me digo Miyo, aquí han tenido mucho más éxito importando halloween como fiesta de consumo del que han tenido en la península y la gente se aprovisiona de dulces y confites en previsión.


Y una vez solucionado ese tema, al restaurante robot, en mitad de Shinjuku, haciendo una parada técnica en harajuku para ver las tiendas de ropa alternativa al más puro estilo de la calle Fuencarral, pero con más lío. Quicir, una tienda vendiendo camisetas de anarquistas y punks al tiempo que simbología nazi y de las SS...

Pero al meollo: el restaurante robot, que es más bien un show. La comida es pollo frito rico y patatas fritas, rico, pero nada grandioso. Lo que mola es el espectáculo.

Una compañía de unas 20 personas más tramoyistas y ayudantes con robots que hacen un espectáculo de música, baile y dramaturgia a la japonesa, es decir sobreactuado. Pero muy entretenido. No se si vale tanto como cuesta, pero es una experiencia en sí. No despedirme son hacer mención a la cancioncita pegadiza que nos pasamos tarareando el resto de la velada.

Me queda un día que exprimir a tope. Un abrazo

jueves, 24 de septiembre de 2015

Día 12: Vuelta a Tokyo

Tal y como os contaba, a las 6.30 hemos amanecido en la estación de autobuses del barrio de esta chica, ojos rojos y la legaña pegada hemos ido a la casa a planchar un rato más la oreja.

Hoy ha sido uno de los días de buscar un par de encargos que me habían hecho, y ostias, si el Tokyo que conocemos es grande, el Tokyo que no vemos no se queda atrás. Me explico. Estábamos para ir de un sitio a otro, y me pregunta Miyo: 
 - ¿Superficie o subterráneo?.
Y no se a vosotros, pero a mi, Madrileño, eso me suena a - ¿Bus o metro?-. Y como me da igual, así le informé, y ella dijo que subterráneo, y tal cual. Una caminata kilométrica (unikilométrica) bajo tierra, y es que resulta que las estaciones de metro son enormes. Hay quien en Madrid no se apaña para quedar con los amigos a la salida del Metro, habiendo 2, 4 o hasta 6. Pues aquí que van numeradas de A a C he visto hoy, y cada letra del 1 al 16... Al menos tienen la numeración.

Y poco más hoy. Hemos papeado Tempura, los rebozados de verduras y gambas que hacen los japos y que están tan ricos. En el sitoi nos hemos sentado en la barra para ver a los dos cocineros, el churrero típico cómo ponian todo en el el rebozado y al aceite. Además aquí, además de la sopa rica te ponen sol. En este caso tenían tres sales: normal, con pimienta y con hierbas (romero, salvia, orégano y marjoram). Muy rico todo.

Besucos

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Día 11: despidiéndonos de Kyoto

Hoy hemos dicho adiós a 京都。A las 22 hemos cogido el bus y amaneceremos en 東京。
Hemos "ido" al parque que nos perdimos ayer y a Gion, uno de los barrios antiguos. Digo "ido" porque está al lado del albergue. Y eso ha sido, básicamente. Ya llega un momento que gran parte de los templos tampoco varía tanto. Por Gion hemos visto un par de maiko.
Lo interesante del día de hoy ha sido los sitios de papear. Ambos formato "al fondo hay sitio". Ambos con una barra en la que caben 11 taburetes con sus ocupantes. No como piojos en costura, pero tampoco muy holgados, que se diga. El de la mañana era 鉄板焼き (teppanyaki, plancha), y hemos tomado tallarines a la plancha ricos y una especie de tortilla, por llamarlo de alguna manera, pues a un lado lleva huevo, dentro llevaba calamar y puerro en un rebozo que al cocinarse en la plancha hace la "otra tapa". Muy rico todo. Además que Miyo andaba con la garganta jodida y me ha tocado ocuparme de la comunicación.
A la noche era más curioso. Un sitio de tallarines que según entras, a mano derecha, tienes una máquina de tickets donde elegir lo que quieres, y un par de mozos en la barra te preparan la elección. Barato y rico.
Una última ronda de compras de おみやげ (omiyage, los recuerdos que llevar cuando vas de viaje).
Algo más de información sobre las mecánicas particulares de esta tierra: aquí, al igual que en UK, los ferrocarriles fueron privatizados y hay múltiples operadores, pero al contrario que en mi isla, el sistema de billetes no está unificado. Hay tarjetas monedero que funcionan en todos. Tú te coges una de esas y te olvidas, pero si no, tienes que saber quien opera la línea que te interesa. El caso es que hay kioscos que venden billetes más baratos que en la estación, o que con la tarjeta monedero y si vas a usar el tren renta visitar. Hablamos de 200円 en vez de 280円, nada despreciables. Que si lo vas a hacer una vez, pues tampoco te saca de pobre, pero que a lo largo de un año te hace un apaño.

martes, 22 de septiembre de 2015

Día 10: Kyoto III

Y para la tercera jornada nos esperaba el sur oeste. Un poco de chocolate para empezar el día con fuerza, y a enfrentarnos con todos los guiris de 伏見稲荷大社 (fushimi inari taisha, gran templo de fushimi inari).
Seguramente hayáis visto el sitio en alguna foto u otra representación. Es un templo que tiene largas hileras de arcos torii creando un efecto muy bonito y muy fotogénico. Eso sí, había gente para aburrir. Hemos conseguido, mezcla de suerte y astucia, hacer un par de fotos sin gente. Como todos los templos que tienen Inari en el nombre está dedicado a 狐 (kitsune, zorro). Y está lleno de esculturas de éstos. No hemos toda la caminata hasta la cima. Sólo la parte más turística.
Segunda parada, 三十三間堂 (sanjuussngendou, las 33 arcadas), llamado así por la cantidad de huecos entre cada dos pilares, este pabellón alberga una miríada literal de efigies del dios Kannon, más una enorme en el centro. Cuenta además con, en primera fila, estatuas de las diferentes deidades, 雷神 y 風神 a los lados (raijin y fuujin, dioses del trueno y viento respectivamente). Está prohibido hacer fotos en el interior, así que nada de pruebas gráficas. Me tenéis que creer sin más :) Son 600 yen la entrada, que yo creo que sí que merece la pena pagarlo, una vez en la vida, aunque si andas espabilado, puedes entrar por la patilla.

Además de todas las efigies, entre ellas una que me ha recordado mucho a representaciones de Cristo, pues tenía en la mano izquierda un símbolo de poder, que en el caso de Cristo suele ser el orbe con la cruz, y con la derecha está haciendo los cuernos, palma hacia afuera, pulgar medio abierno y meñique e índice ligeramente flexionados. Aparte de eso, cajitas en los que poner una vela por una modesta contribución y cirios gordos por una mayor contribución en los que escribes tu movida y lo dejas ahí para que los monjes lo pongan cuando los que hay se vayan consumiendo.

El siguiente hito ha sido la parada por el verdadero Kyoto de los samurai. O eso me ha parecido. Si lo llego a saber voy antes. Las calles 二年坂y三年坂(ninnenzaka y sannenzaka) son dos calles del este de la ciudad con una arquitectura antigua, y una pagoda, como muestra la foto. Muchas tiendas y hemos visto unas cuantas maiko, que son las aprendices de geisha. Ataviadas con unos kimonos preciosos, unos obi (el cinturón) tela de bonitos con un nudo, que es muy importante muy trabajado, y el maquillaje, blanco, de labios rojos y que en la parte trasera muestra el cuello de una forma muy particular. Al final de las calles está 清水寺 (kiyomizudera, templo de aguas cristalinas) que se eleva sobre la ciudad y ofrece una panorámica de kyoto que en un día con más viento que limpie el aire habría estado muy bonita. Ya ligeramente cansados de tanto andar, porque lo cierto es que el día de hoy ha sido de caminar, nos dirigíamos a 円山公園(maruyama koen, parque de la montaña redonda), pero Miyo quería mirar una tienda y llevábamos el día a base de parches en vez de pararnos a comer y tal, así que al final hemos pasado de parque y hemos ido para el centro neurálgico. Y ahí a quedado el día.

Cierro con una tontería, que me da que hace mucho que no os cuento una:
Esto son los tres vascos que se vinieron a Kyoto a hacer fortuna, y cada uno abrió una tienda. Como buenos vascos, pues hiciero asadores, y como la cena es más cara que el almuerzo y los tres tenían vista, pues decidieron abrir solo por las tardes, total, que a los meses se juntan para ver que tal va el negocio, y los tres bien y salta el primero - Oye Aitor, ¿y tú hasta que hora abres?
- Bueno Gorka, pues yo suelo abrir hasta las 23.00.
Y le dice el Gorka - Joder Aitor, que bien te lo montas, no curras casi nada.
- ¿Pues?
- Nada, que yo abro hasta las 24.00.- Y a esto que salta el tercero, Patxi, cuya tienda podéis ver en la foto.
- Joder, os quejáis de vicio, yo abro hasta las 25.00
Y después de la tontería, os cuento que no es raro ver que tiendas que abren hasta las 1, 2 o 3 de la madrugada usan la notación 25, 26 o 27 respectivamente, imagino que para dar más la noción de continuidad horaria que quizá el ciclo 22 - 23 - 24 - 1 - 2 - ... no captura de manera satisfactoria.

Mañana último día, y a la noche bus hacia Tokyo, por si echaba de menos esos nocturnos Madrid-Barcelona.

Día 9: Kyoto II

Ayer fuimos chicos buenos y nos fuimos pronto a la camita, así que hoy hemos amanecido, tampoco muy temprano, llenos de energía. Teníamos por delante un bonito recorrido que se ha visto frustrado en sus últimas paradas.
Así, en ayunas, hemos cruzado el umbral produce un efecto general tela de bonito. Hemos coincidido además con un grupo de monjes, entre los que veías al abuelo, unos pocos acólitos, y los iniciados, aún con pelo "largo".
camino de 南禅寺 (nanzenji, templo de la batalla del sur), un templo muy molón, con un portón enorme. En los jardines de los templos el suelo está cubierto de un musgo la mar de tupido que pide a gritos una siesta, y de ahí hemos ido al noreste para recorrer un tramo de el paso del filósofo, un parquecillo a lo largo de un riachuelo que va de templo en templo. Sin planear echar el día, hemos hecho una de ver 法然院 (hounenin, ni idea de lo que es), muy molón, y tenía al lado un cementerio.

Los cementerios japoneses son molones. Aquí, al fiambre se lo churrasca. En el funeral, con palillos, se coge un hueso que se rula de persona a persona, directamente de palillos a palillos. Es por que los nipones no se pasan las cosas con los palillos, te las ponen en el plato y ya las coges tú si eso. Los restos van a la tumba que es familiar. Los primogénitos van a la tumba de la familia. El resto de varones iniciará su propia tumba con su esposa. Las mujeres van a las que les toque a sus maridos, o a la familiar si mueren de no-casadas. En vez de coronas de flores, ser ponen unos listones de madera de los que te tienen en el recuerdo. Así pasa, que una familia de tres generaciones tiene madera para aburrir. Claro que además la forma de la lápida es distinta. Aquí la cruz no se estila. Los distintos bloques representan una persona sentada a la japonesa.

Después hemos ido a 平安神宮 (heianjinja), que la construyeron hace relativamente poco, y es enorme. Una vez allí nos encontramos una orquesta de viento, formada mayoritariamente por mozas, con cuatro chiquetes, todos de 12 o 13 años dando un concierto de concienciación para las bicicletas. El templo en sí muy bonito, todo en rojo y verde, amplio, y la gente acoquinando al cepillo para encomendarse a los dioses.

Y ahí ha acabado lo bueno. Resulta que estos cuatro días son las vacaciones de otoño aquí en Japón, y el palacio imperial cierra por vacaciones. Y la última parada, que era Nijou, un castillo fortificado, cerraba a las 4 y hemos llegado a y diez. Así que nada, ramen para cenar y ¡a prepararse para el nuevo día!

domingo, 20 de septiembre de 2015

Día 8: Kyoto I

Hoy hemos empezado el modo guiri en 京都 (Kyoto, La Capital). Y por lo que parece no hemos sido los únicos. La ciudad está tomada por los turistas, gran parte turismo interior, pues esta semana tienen los 4 días de vacaciones de verano, y otra parte que venimos de todas las nacionalidades. En cualquier caso, lo primero, para empezar bien el día, es desayunar, y después, ya veremos. Y con esas hemos ido a un sitio a por udon. El udon es el hermano salubre del ramen. Suele llevar sopa, pero no es obligatorio, y lo característico es que usa un fideo más grueso, como de medio centímetro de diámetro. Cuando lleva sopa, es un caldo ligero, nada que ver con el sabor y la grasa del ramen. Una vez cargadas las pilas, a por el autobús, y a darle caña.

Primera parada, 金閣寺 (kinkakuji, el pabellón dorado). Situado al norte de la ciudad y casi en la ladera de la montaña está este bonito templo cuya parte más atractiva es un pabellón dorado colocado a orillas de un lago. El original se quemó, creo que en los 50 o por ahí, pero la reconstrucción ha quedado también muy bonita. Además está rodeado de naturaleza y jardines por los que no puedes vagar a tu libre albedrío, razonalbe por la cantidad de visitantes, pero el recorrido es muy bonito. Además que nos ha hecho un día muy bueno. Merece la pena resaltar que como buena atracción turística, hay que pasar por caja, pero 400円, que se quedan en unos 3 eurillos, son pagables, después del billete de avión y el pase diario de autobús. Que por cierto, quizá debería decirlo en un sitio más notable, pero aquí queda: por lo que he visto es muy común que haya pases diarios de transporte por poco más de lo que valen dos viajes, por lo que a nada que hagáis algo más de ida y vuelta ya lo rentáis.

Para cubrir la parte norte y oeste, hemos cogido un autobús hasta el segundo destino: 嵐山 (Arashiyama, la montaña de la tormenta). El nombre hace referencia al pico al igual que al área de la falda donde hay muchas tiendas para sacarles los cuartos a los guiris, un río en el que hay barcas como las del estanque del retiro, un parque bien bonito en mitad del río y, sorpresa, templos. Hemos estado un rato bastante largo para arriba y para abajo y entre estas, hemos encontrado un 神社 (jinja, templo shintoista) de nombre 電電宮 (dendenguu, palacio de la electricidad electricidad), dedicado, como su nombre indica a las cosas de electricidad, y he hecho mi primera oración shintoista.

En la foto podéis verme haciendo el mongui en el arco torii de la entrada. Es curioso que en tantos cultos la adoración, oficio u oración involucren, en algún momento aflojar la billetera. En este caso es "antes de-". Una vez depositada la contribución, haces sonar la campana. La campana, por darle el nombre que esperaríamos, no tiene badajo, es más bien un cascabel gordo, de modo que para tocar la campana lo que se hace, más que tirar de la cuerda es moverla de lado a lado. Mi interpretación es que es para llamar a las fortunas. Una vez llamadas, te inclinas dos veces (la típica reverencia japonesa), bates dos palmadas, y con los ojos cerrados te concentras en aquello para lo que requieres la ayuda divina. Una vez transmitido, te inclinas una vez más y listo, puedes marchar tranquilo que tu mensaje ha sido entregado a los dioses.

Hay también en la zona un parque con monos, pero los zoológicos no son lo mío, así que vistos los templos, hemos ido a dar una vuelta por las tiendas a ver los dulces típicos de la región que son cosas con matcha. El matcha no es "te verde japonés", o más bien dicho no es "el te verde japonés", ese nombre está reservado a otra variedad. Matchá es un té verde japonés, pero que los japoneses toman solo en ocasiones, nada de un te de a diario, ni de domingo. Lo usan, eso sí, para variedad de dulces, desde el tradicional mochi o un bizcocho, hasta chocolate o kitkat.

Y nada, echado el día, a por la cena. Un buen tazón de arroz con sustancia encima, o 丼(don) en el habla local. La sustancia en este caso ha sido atún, atún-graso y salmón para mi, y algo en plan caballa, atún-graso y otro salmón flameado para Miyo, y hemos salido a unos 6 euros y medio por barba, que no está mal, 1720円.

Mañana, a palacio.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Día 7: Llegada a Kyoto

Hoy hemos venido a la antigua capi, Kyoto. Primera parada, la lavandería, que no dista mucho de la que uso habitualmente, salvo que es más barata y que el centrifugado realmente centrifuga, por lo que con uno o dos ciclos de secado es más que de sobra. Hemos venido en tren.
Es interesante, porque en este país hay marcas en el suelo para hacer cola delante de la puerta y entrar de manera ordenada. Además, que la cola no es ortogonal al tren. Tiene una inclinación para facilitar la salida de los viajeros sin que ser altere el orden de espera. Todo un inventazo. Nada de ley de la jungla.
Y de Kyoto, poco de momento. El mercado de comida de Nishiki, con mucho encurtido de pescado, comida preparada y mucho mochi de macha. Y de vuelta al albergue, un paseo breve por Gion, barrio realmente antiguo. Muy molón, mañana o pasado fotos.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Día 6: Nara

Nara mola. No tiene demasiado pero mola. Su mayor atracción turística son los bambies. Hay un parque con un templo o dos grandotes, molones, en el que viven muchos ciervos. No sé si ciervos es la palabra adecuada, porque no crecen tanto como los que hay en la mitad norte peninsular, el más alto no me llegaba a las teticas, pero se parecen a bambi, tienen cuernos, aunque algunos los tenían cortados, y el culete blanco. Hay unos vendedores que comercian con unas galletitas que no se qué tendrán. Una especie de pan, para dársela a los ciervos, que doctos en la materia, en cuanto ven que alguien se acerca a los vendedores y se aleja, comienzan a acosarlo hasta que suelta la mercancía. Los machos dan cabezazos, en mi caso en la tripa que es lo que le quedaba a la altura, pero a la pobre Miyo le han asestado un bocado que le han hecho un moratón nada despreciable en la rodilla. También avisaros que si vais, hay que ir de largo y con repelente de mosquitos, porque hay unos mosquitos que transfieren una fiebre chunga, que por lo que me ha dicho Miyo que para un 10% de los que la cogen Nara es el último viaje de su vida. Claro, que por otro lado, como alguien que ha estudiado probabilidad y estadística, un 90% de sobrevivir me parece mazo :)


Después de alimentar a los ciervos y hacernos unas cuantas fotos, he hecho unas pocas fotos a los templos y a la pagoda que ayer os enseñe de noche, pero esta vez con luz. Cinco pisos tiene, como la de Yuffie en el Final Fantasy VII, pero no hemos entrado a pegarnos de toñas, no.

Un templo octogonal, muy chulesco y rumbo a los restos del palacio, que tras un paseillo con varias paradas intermedias, una para comprar una bebida de litchis (la fruta de los restaurantes chinos) con sal. Sólo un toque de sal para hacerlo muy rico. Otra parada para comprar cosas ricas que ha sido más ochazuke, un whisky del que valen 3600 yen (26 euros) los 4 litros, pero que he cogido una petaquita pequeña para ver si es matarratas o realmente está decente y chocolate.

Y nada el palacio nos lo hemos encontrado cerrado :( pero alrededor hay arrozales molones, y he aprovechado para hacerlos unas cuantas fotos, así que tampoco podemos decir que haya sido tiempo perdido. Después hemos pasado por una librería de segunda mano, que quería yo mirar unos libros, y nada, a por la cena: Nabe. Un hot pot japonés bastante rico. Eliges un nivel de picante y te traen una olla de sopa de ese nivel de picante con carne y verduras. En la mesa hay un quemador que encienden y en el que ponen la olla y nada, se va haciendo y te lo vas papeando. Al final puedes pedir arroz o tallarines y ya redondeas. Muy rico la verdad. Os lo recomiendo.

Día 5: Camino a Nara

Hoy hemos amanecido casi como nuevos a las 7.20, que a las 8 teníamos el desayuno. En lo que no habíamos caído es que a las 7.30 venían a quitarnos el futón, y nos han pillado en pelota picada. Y en el ryokan no te creas que cuando llaman esperan a que contestes. El timbre no es para pedir permiso, si no para avisar, así que nos ha tocado ir corriendo al baño a atrincherarnos. Nos esperaba un desayuno no tan copioso como la cena, pero igual de rico y variado. Con su arroz, su sopa de miso con un cangrejo crudo que tú te lo pones que se cocine, su pescadito, su ciruela encurtida... todo rico. Una inmersión más en el ofuro, vestirse y partir.

Primera parada, 恋人 (koibitomisaki, el cabo de los enamorados), un pequeño cabo molón con una campana para que la toquen las parejuelas y una tienda de recuerdos donde puedes comprar un certificado de que la pareja ha tocado la campana y va a durar. Una capilla para oficiar matrimonios y un paisaje super bonito con una escultura super del metal. La verdad es que la zona es muy bonita, como Asturias, de un lado mar y del otro montaña.

Y vuelta al autobús. Por cierto, aquí los autobuses molan. Resulta que cuando te montas pillas un tiquet que tiene un número que es la zona en la que te subes. Y hay una pantalla que te dice, si esa es tu parada, cuanto tienes que pagar, en función de la zona en la que te hayas subido. Al igual que en Seattle, tienes que pagar al salir, y tienes que tenerlo justo. O mejor dicho, puedes pagar de más, que el conductor o conductora no te da cambio. Pero en este caso el autobús tiene una maquina que te da cambio. Eso sí, solo puedes usarla cuando el bus está parado para que alguien suba o baje, pues el resto del tiempo hay que estar sentado. Además, la puerta de atrás está un poco como de adorno, todas las subidas y bajadas de viajeros que he visto hasta el momento son siempre por la puerta delantera.

Y de ahí al ferry para Shizuoka. El ferry molón tiene en la cubierta una plancha donde te preparan tu pulpito y tu pescaito rico y dentro una máquina expendedora, de las cuales japón está lleno, pero esta es de ultra congelados. Lo que no me quedó claro es si la freidora va incorporada, o si lo compras ultracongelado y te lo cocinan en la barra, pero sería la ostia que te lo friese la propia máquina. A nivel conceptual al menos. Si cambian poco el aceite cuando lo ven, miedo me da pensar la de mierda que pueda tener el aceite de la máquina.

Siguiente tramo molón, en Shinkansen, el tren bala japonés. Lo cierto es que tampoco, como experiencia, dista mucho del ave. Muy cómodo, muy rápido y en el mismo rango de precio, diría yo. La diferencia es que tiene más paradas, y hay por lo tanto 3 tipos de servicio, el que para en todas, el que para en muy pocas y uno intermedio. Y así fue que nos plantamos en dos horitas en 京都 (Kyoto), que no era el destino final, pues a Kyoto vamos el 19. Un tren más y para Nara.

Y aquí que estamos. En un hostelillo que es una casa japonesa típica, super bonita, con sus pasillos estrechos alrededor de habitaciones con varias puertas corredizas de papel de arroz que deja pasar la luminosidad, suelos de tatami y jardincillo interior. La mar de cuco.

Aunque copioso el desayuno, no deja de haber sido un desayuno, y ya corrían las 6, y el snack que compramos en la estanción del shinkansen, junto con las dos bebidas que estaban incluidas en el ticket, pues ya no daba para más. Así que en busca de cena rica. Y con las mismas nos plantamos en el centro para ver una mani japonesa. Molones los estandartes, imagino que pancartas rojos que se ven. Es el típico estandarte de batalla que llevaban a la espalda en tiempos de guerra. Resulta que la constitución dice que Japón no participa en guerras, y el primer ministro Abe, quiere cambiarlo. La izquierda, siguiendo la proposición de que la clase obrera no participa en las guerras imperialistas y que dado el estado actual de la economía mundial, la intención de Abe es una clara declaración de intenciones, se está manifestando en contra. No tengo claro cual es el programa que proponen, o qué línea sigue su propaganda, pero llegamos en mitad de unas intervenciones de un profesor, una profesora feminista y un abogado hablando al respecto, pero yo ni papa, y tampoco le iba a hacer a Miyo tragarse el speech traduciéndo para mi. Así pues hecha la foto, a por ramen.
El ramen, la típica sopa de fideos japonesa, es algo que te crees que sabes lo que es hasta que te tomas uno de verdad. El caldo es tan denso que pones condimentos, y se quedan en el sitio, y eso significa sabor. Mucho sabor. Mucho rico.

La forma de tomar el ramen, además, es sorbiendo. Algo que me costó al principio, fruto de las reminiscencias de pescozones que me creaba el sorber un fideo, pero es la manera de no abrasarte la lengua. Claro, que la forma de sorber es distinta. Occidentales sorbemos con los morros cerrados para incrementar el poder de succión sobre el fideo o espagueti. Orientales tiran del fideo con los palillos para sacarlo del montón y sorben con los labios abiertos, de esta manera enfrían el fideo al tiempo que lo succionan, y el apoyo de los palillos hace que no sea necesaria tanta fuerza. Además, lo condimentan con huevo especiado, carne de ternera o de gorrino y queda delicioso. Además que es un precio super competitivo. Cenamos los dos por 1750 yen, que google dice que hoy eso es poco más de 12 euros. Notar que aquí las cenas suelen ser más caras que los almuerzos, y que por lo que dice Miyo está bien de precio, pero un poco por encima de la media.

Y para terminar la velada, nos dimos un paseo para bajar el ramen por delante de los sitios que mañana veremos con luz, pero os dejo una foto nocturna de una pagoda.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Día 4: Shuzenji camino del Ryokan

A las 6.30 han tocado diana. Delante nuestra un viaje en 4 etapas hasta Ito Onsen: dos paradas de tren, una hora y media de troncharse en el bus hasta 三島 (mishima, tres islas), y media hora más de tren hasta 修善寺 (suzenji, templo budista de nosequé), un área muy bonita donde los más avispados habréis deducido que una de las mayores atracciones turísticas es un templo budista (寺). Como nota rápida decir que entre las varias sectas existentes, Japón es mayoritariamente budista o sintoísta. Los templos sinto son jinja (神社), que también hemos visto uno en ese área. Tiene dos pinos enormes atados a unos metros de altura con una maroma, y con un puente que los atraviesa. Dedicado, por lo que me dicen, a la fertilidad. El Suzenji muy bonito. He podido aprender que uno no debe usar el centro del camino, sólo los lados, pues el centro es para los dioses. Además, en ambos templos hay una pila con unos cacillos para lavarte como sigue. Con la mano derecha viertes agua sobre la izquierda, con la izquierda sobre la derecha, con la derecha te echas un poco de agua para limpiarte la hociquera, y terminas inclinando el cazo hacia ti, para que se limpie el mango con el agua que se vierte. Además típico de la zona es el wasabi. Tanto que en un par de sitios venden polos de wasabi, y además tenían ochazuke edición limitada, sabor gamba, y he pillado :) después de ver un mausoleo y un par de parquecitos hemos cubierto la última etapa de autobús hasta el ryokan, la posada japonesa tradicional. Como es el cumple de Miyo, le dije que le llevaba a un ryokan molón con cena rica. Y tal cual. Nos hemos puesto como curas. Para empezar, eliges una yukata, que es una prenda tradicional, una pieza tipo bata, con una variedad de colores y estampados. Como soy "muy alto", sólo había un modelo disponible para mi, pero Miyo ha elegido de entre unos 15. La habitación supermolona. Una sala principal bastante espaciosa con la mesa, y una sala de baño con un ofuro (bañera) de 180cm de diámetro. Y la rutina habitual, una ducha para limpiarse bien, y al agua patos. Además, el ofuro tenía vistas al mar. Y la cena una petada de marisco y cosas ricas. Marisco, una Concha viva que hemos hecho al vapor y sopa, sushi, sashimi... Todo rico

Las aceras japonesas

O la falta de. Resulta que aquí la acera, concebida como plataforma elevada a un lado de la calzada, apenas existe, excepto en las zonas más concurridas de Tokyo. Todo es una calzada diáfana que en gran parte de la casos tiene demarcado un arcén, que en ciudad hace las veces de acera.

También es de justicia decir que los coches se separan cuando te rebasan, y que ayer, cuando estábamos mirando el mapa en mitad de un cruce, un coche esperó pacientemente casi un minuto hasta que nos dimos cuenta de que estábamos en el santo medio y nos echamos a un lado. Y ni claxon, ni ráfaga, ni prisas ni nada. Casi lo mismito que en Madriz

martes, 15 de septiembre de 2015

Día 3: 富士急 (fujikyu)

Pues en los parques de atracciones de Japón también se espera, y mazo. Pero lo vale. Aunque seguramente no publique hasta esta noche, ando escribiendo en vivo y en directo después de montar en 富士山 (monte fuji), con 73 metros de altura y una velocidad punta de 130 km/h. Sol y buen tiempo.

 Segunda parada, 高飛車 (takabisha, el carro que vuela alto), récord guinnes con una caída de 121°, vamos, más que cuesta abajo. Y ahora estamos esperando para el gatuno, cuyo nombre es ¿a quién echamos por la taza del water? o algo en esa línea, que es como los rápidos. Que para quienes ni estén doctos en las atracciones del parque de atracciones de Madriz, es una montaña rusa de agua. Aprovechando que no hace mal día, antes de que caiga el sol.


Recién duchado, ya en el hostal, os termino de contar el último viaje, que ha sido en el ええじゃないか (eejanaika, que es como "ni tan mal"), la montaña rusa con el récord de veces que te pone boca abajo. Tiene loops, rolls (rotación sobre el eje de la marcha) y además el asiento rota en plan voltereta. Vamos, un canteo. Eso sí, tres horas de espera de las que no me arrepiento.

La que al igual su se arrepiente es Miyo. Pobre. Resulta que a veces se marea un poco, y que le da miedo. Pero quería montar conmigo. Y para colmo, la atracción que más quería ella no hemos podido ir porque ha chapado 4 horas antes del cierre por cola de espera mayúscula...

Eso sí que os digo, si alguien me sigue el ejemplo, intentad que sea un día en el que los universitarios pringuen, al igual que el resto de alumnos.

También os dejo otra perla de cultura popular local. He visto a tres mozuecas llevando el mismo atuendo, pantalón de chica a cuadros y blusa blanca. Sorprendido de que no fuese falda, he preguntado a Miyo si era uniforme de escuela, y me ha dicho que no, que seguramente habrían ido a comprarlo juntas para ponérselo hoy. Y me ha explicado que es común que hagan eso, y fijándome más, doy fe. Parejas, tríos, cuartetos y quintetos llevaban el mismo atavío. En un caso era el modo light: en vez de ser lo mismo comprado juntas era " chicas, hoy pantalones cortos vaqueros azul oscuro y camiseta blanca", más conjunto que uniformidad.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Día 2: de Tokyo al pie del Fuji

Hemos amanecido sin mucha prisa, hemos ido a Shinjuku un moment, a mirar una tienda de juegos de tablero, que son más baratos que allí, y hemos ido al tren.
La hora de la comida nos ha pillado viajando, pero teníamos un transbordo largo, y al macdonals que hemos ido. Ha sido algo totalmente deliberado, porque en mi experiencia, aunque el global no cambia, las hamburguesas de cada país son distintas. Y tal como os lo cuento, me he clavado una hamburguesa de gambas que se cada la perra. A su izquierda podéis ver otras de las delicias locales: bola de arroz con queso dentro pasado por la freidora. Además, no hay patatas de Luxe.
El enlace que nos ha llevado a nuestro destino ha resultado ser un tren de Thomas. No se si lo conocéis, pero es un dibujo animado yankee de una locomotora y sus amigos, que es famoso aquí también, y en esta línea hay un par de trenes decorados como muestra la foto. También hemos ido luego a uno de los 5 lados que rodean el Fuji. Muy chuli. Y a la vuelta hemos pasado un rato más sorprendiéndome en un supermercado.

Mañana: parque de atracciones.

El baño japonés

Podríamos decir que un baño es un baño y punto, pero sería de un simplismo enorme. En especial después de ver el baño de una casa nipona. Y hablo, en esta entrega, del cuarto de aseo.

Se trata de una habitación bien alicatada, no como la mierda de UK. Con, además, techo impermeable y un sumidero en el suelo, de manera que es un plato de ducha tamaño habitación. Y tal cual, una repisa a la altura de las rodillas tiene los jabones, los mandos y en grifo, y de un lado queda la ducha. Hay además un taburete bastante bajo, en el que te sientas mientras te lavas el pelo, la cara, el culo y los sobacos y pies. Una vez aseado, es opcional llenar la bañera de agua y echarse un rato dentro. Importantes los dos detalles: te lavas antes de meterte en la bañera y en la bañera sólo agua, o, a lo sumo, sales de baño, nada de jabón.

La bañera es la ostia además. Habla, te avisa cuando quedan 5 minutos para que el agua esté lista 42°, y te avisa cuando está. Tiene, además, un modo de recalentar, de manera que no tienes por qué despilfarrar agua. De un día para otro tapas la bañera y luego recalientas, que funciona succionando agua, calentando y devolviendo a la bañera. La ostia, en serio.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Tokyo, dia 1

Podríamos contar ayer como el día uno, pero dado que llegué a mitad de día y los informáticos tenemos esta manía de empezar a indexar por cero, pues todo arreglado.

Hoy he estado en Akihabara, que un día fue el homólogo de Tokyo de la calle barquillo, aunque a día de hoy es más bien lo que es la calle de la luna. Vamos un nido de frikis. Muy molón eso sí.

Mola mucho porque es un barrio lleno de altos edificios dedicados a la venta de  tecnología, manga y anime o videojuegos. La primera parada ha sido Mandarake, cinco plantas dedicadas al manga, anime y el merchandising, donde he comenzado a hacer la lista de la compra, para gastarme los ahorros. Una vez terminada la primera parada, nos dirigíamos hacia una tienda de libros de segunda mano a la cual ya os adelanto que no hemos terminado de llegar en todo el día. El primer obstáculo ha sido unos recreativos de los de toda la vida, más o menos, que nos han atacado a traición.

La planta baja y el primero están llenas de UFO catcher, que es como llaman a las máquinas con una pinza, como las de las fiestas, con las que puedes coger premios variados, pero que no es cosa trivial, y siempre ve a alguien dejándose los ahorros.
Las tres plantas siguientes están llenas de arcades, organizados de manera más o menos temática. La primera te recibe con el Taiko tatsujin, que es un juego de tocar el tambor taiko, ofreciendote también Dance Dance Revolution y otros juegos de coordinación, ritmo y psicomotrocidad. Y lo cierto es que están atrapados, hay un juego que el mando son ocho botones alrededor de la pantalla circular que tienes que presionar cuando te dice la máquina, y había un manolo jugando con sus guantes para que no se le seque la dermis, luego vienen los juegos de peleas, pokemon y los de pistolas, y arriba estan los de carreras de coches, motos y otros.

La última planta tiene algo más clásico: los dardos, que aquí también juegan al cricket. El precio es razonable, 100 yen una partida a casi lo que sea. Comparado con los 2 pavos que te vale un cricket, porque mágicamente es el juego que requiere dos créditos es mazo de barato. Pero claro, llevo casi desde que valían 25 pelas sin echar a una recreativa, y eso hace que los 80 céntimos, algo menos, que sale al cambio, se me hace un poco caruno.

Con la tontería se nos han hecho las cuatro, y habiendo desayunado a las 11 nada más que un tazon de arroz con un huevo frito, pues picaba un poco la gusa. Más a esta chica que a mi, que como ando con el jet lag mi cuerpo no termina de saber qué quiere. El caso es que entre que teníamos que estar a las 6 en casa para la cena y aún teníamos que ir al siguiente destino ha sido una de "a la mierda la librería, vamos a pillar un tentenpié, a Artnia y a disfrutar. Y para allá que hemos ido. Artnia es el nombre de un café + tienda + museo que hay a los pies del edificio donde están las oficinas de Square Enix. Y por si alguien no ha cogido la pista, está dedicado a Final Fantasy, o como dicen los locales fainaru fantaji, principalmente, también tiene cosas de Dragon Quest y otros videojuegos de la desarrolladora. La temática en la parte de café está bastante ausente, salvo por los posabasos y la decoracíon que hacen con canela o azucar moreno sobre la espuma del café en la que pintan bocetos de personajes (con plantilla), pero la tienda está molona y la parte del museo está centrada en la séptima entrega. Tienen algunos story boards de las distintas animaciones, al igual que bocetos del diseño del universo, personajes y enemigos, y una fuente con materias (que son un elemento del juego). No hace falta quien os diga que estaba pasándolo como un enano. Además he conseguido gastarme nada más que 5050 yen ^__^ y menos mal, porque me va a hacer falta para comprarme otras frikadas a mi vuelta a Tokyo (¡Un beso, padre!).
Y con las mismas, no sin antes hacer una parada técnica en un super mercado local, que a un nivel abstracto no tiene ninguna diferencia con un supermercado europeo, pero a nivel que vas concretando empiezan a aflorar distinciones. Como buen científico he aislado la zona de estudio: la sección de las patatas fritas y aperitivos, y la conclusión del estudio del primer día es que son notablemente sabrosos. No necesariamente deliciosos en el sabor, que de momento lo son, si no potentes. Ahora entiendo por qué Miyo decía que los snacks europeos son como sosos. Y eso, hemos empezado camino a casa no sin antes hacer la foto de rigor. Una foto que a mis 18 años me habría hecho llorar de felicidad, sobre todos si hubiera sido tomada como empleado y no como un mero notas friki haciendo el guiri a los pies de la oficina.

La cena, que me he enterado in situ de que era con la familia al completo, ha consistido en temaki, que como su propio nombre indica es una forma de preparar el sushi en la que te pones un cuadradito de alga de nori en la mano (te, como en karate), le echas arroz y magia, y lo enrollas (maki) haciendo un cono, lo mojas en soja y para adentro. Había disponible para poner: Salmón, atún, caballa, erizo de mar, otro pescado que no conozco, huevas de salmón, huevas de otropez, pepino, otras verduras, pulpo y ternera cocinada. Entre las verduras había una hoja rica, con un sabor que me ha recordado mucho al comino, también en la intensidad. Delicioso, la verdad. Y la familia encantadora. No es que haya habido mucha conversación porque mi japones es débil y su inglés prácticamente inexistente, y por no tener a Miyo de traductora, salvo en los puntos críticos, hemos estado ahí intentando darlo todo y comunicarnos, que más o menos ha salido algo.

Me despido, no sin contaros antes que los japoneses, aficionados a la pesca, no sólo de Pokemon o en videojuegos (sí, tienen videojuegos de pescar, ¡ah! y un manga de ciclismo O_O), y así sucede que estás en mitad de Tokyo, en el tren que te lleva de Shinjuku (barrio 1) a Akihabara (barrio 2) y te encuentras esto:

Los pescados no se pueden comer, pero a quien va allí a echar la tarde relajándose viendo la boya flotar sobre la paz del estanque y olvidarse de las tensiones diarias de la vida, de un jefe toca pelotas, o de tener que aguantar al marido, pues no es que le importe mucho.

Y nada, estamos ultimando preparativos porque mañana cogemos tren hacia el área del monte Fuji, el cual no visitaré esta vez, pero a los pies hay un parque de atracciones molón, y me daba a mi en la nariz que en esta tierra fijo que tenían montañas rusas acongojantes, y eso dicen, y voy a comprobarlo. Mañana viaje, pasado parque de atracciones. Os tendré al día de mis aventuras y desventuras.

PD, tenía la entrada escrita y después de una hora he clicado fuera de la zona de edición y antes de percatarme he pulsado el backspace y todo a la puta mierda porque al idiota este se le ha ocurrido dejar de grabar cada dos minutos como dice la configuración... :(

sábado, 12 de septiembre de 2015

Esto lo mola todo

No ha sido más que aterrizar, y no dejar de fluorar (fluorar es lo que mi móvil ha decidido escribir en vez de flipar). Hay tres formas de intentar la educación y el bien hacer. La primera es cuando a la gente le sale de manera natural. Como en los ascensores. Raro es el caso en el que en un ascensor no se deja salir antes de entrar. La segunda es la de la sugerencia aceptada, que es como solía ser el metro de Madrid en los días de la pegatina en las puertas del hombrecillo verde con la flecha hacia fuera y los hombres rojos haciéndole pasillo, cuando la gente, aceptando el mensaje, esperaba pacientemente a los lados de la puerta. La tercera y última es la de sudar del tema, haya o no sugerencia, como es el metro hoy en día. Normalmente, a la hora de esperar las maletas la gente, como idiotas hace la tercera, y se agolpan pegados a la cinta transportadora, que ni ven ni dejan ver. Aquí, al menos, hacen la segunda. Hay una línea amarilla a un metro y medio de la cinta que nadie rebasa salvo para coger su maleta, y oye, funciona de lujo.
La siguiente ha sido el control de importación. Traigo fruta desecada, y me he acercado a preguntar si todo bien, y la verdad es que encantadores, casi hasta dándome una palmadita en la espalda de buena pinta que tiene. 
Después hemos ido a una piscina/balneario, muy molona con sus jacuzzis y su sauna por 1200 yen. Te dan una bolsa con toalla y un pantalón de trapo y chaqueta. Pasas a cambiarte, y luego a la zona de baño, que es una historia que ya os contaré. Vas a la piscina, sauna y lo que veas, y cuando estés vas, te secas y te pones la ropa que te han dado. Vas al piso de arriba y hay una sala para dormir, donde he visto cómo a un alma le echaban le peta por que estaba soltando unos ronquidos que podrían serrar troncos, y hay que guardar silencio. También hay un restaurante donde por 800 yen más puedes tomarte un ramen. Total, por unos 2000 yen, que es un poco más de dos talegos, hemos echado la tarde. Antes de eso, hemos ido a tokyo tower, que es la versión local del pirulí. Ver foto adjunta.
Y también hemos caminado por una calle típica japonesa, también ver foto adjunta. Y muchas más cosas que contar. Pero son las 2am, y la cuna llama. Kisu!

Un blog de altos vuelos

Aquí ando, a 33000 pies de altura, al norte de Rusia, viajando a una velocidad equivalente a 600km/h. Acabo de desayunar, y lo cierto es que, sin desmerecer, esto si que es calidad. Estoy volando con ANA (all nipoAquí ando, a 33000 pies de altura, al norte de Rusia, viajando a una velocidad equivalente a 600km/h. Acabo de desayunar, y lo cierto es que, sin desmerecer, esto si que es calidad. Estoy volando con ANA (all nipon airlines), y no se si es que molan mucho, o simplemente que no son estadounidenses (ni de otra cultura que ejerza el gobierno del miedo), pero los cubiertos son de metal. El sistema de entretenimiento es lo normal. Muchas pelis, recientes y todo eso. Acabo de ver inside out que la tenía pendiente, y me ha gustado. Estaré aterrizando en un par de horas, a las 15.40 hora local, tras haber cubierto una distancia de 9600 km. Según me dice el mapa es el sureste de Rusia. A pocos kilómetros al noreste de Vladivostok. Tengo ganas ya de aterrizar, que tanto estar sentado cansa. Al menos el dormir no se me ha dado mal. A esta altura no hay señal de tifones. Ser observan sí unos cirros ligeros.

Os mantengo informados.n airlines), y no se si es que molan mucho, o simplemente que no son estadounidenses (ni de otra cultura que ejerza el gobierno del miedo), pero los cubiertos son de metal. El sistema de entretenimiento es lo normal. Muchas pelis, recientes y todo eso. Acabo de ver inside out que la tenía pendiente, y me ha gustado. Estaré aterrizando en un par de horas, a las 15.40 hora local, tras haber cubierto una distancia de 9600 km. Según me dice el mapa es el sureste de Rusia. A pocos kilómetros al noreste de Vladivostok. Tengo ganas ya de aterrizar, que tanto estar sentado cansa. Al menos el dormir no se me ha dado mal. A esta altura no hay señal de tifones. Ser observan sí unos cirros ligeros.

Os mantengo informados.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Definiendo lo indefinido

Pues al igual os mentí. Ando en el tren camino de kings cross. Siempre que tengo que ir a la estación en bus para coger un tren es la misma. No os digo por dónde me paso yo la puntualidad británica. Y sobre todo, no os digo por dónde se la pasan los británicos. Menos mal que uno ya es perro viejo y cuenta con ello a la hora de hacer el plan.

Hoy hemos tenido una presentación en la que nos contaban cómo funciona un depurador entre bambalinas. Nada que ver con su homónima, la depuradora. Un depurador, o debugger, es un software (normalmente) cuya función es ayudar a encontrar errores semánticos o funcionales en un programa. Vamos, cuando tu programa no hace lo que intentas que haga. Resulta que un truco que usan es, cuando quieren parar el programa en una cierta instrucción, se guardan la instrucción a un lado, y la cambian por una instrucción indefinida. Cuando un programa intenta ejecutar una instrucción indefinida, lo normal es que tu sistema operativo lo mate. En este caso el depurador le dice al SO:
- Mire, que el niño es un poco especial. Si intenta hacer algo que no debe, no sea muy duro con él, avíseme, que ya me encargo yo.
Y tal cual. Pues resulta que en la documentación de las instrucciones de ARM hay una que se llama UDF, y se define como "instrucción no definida", lo cual se me antoja contradictorio...
Lo cierto es que ha estado bien, he aprendido un cacho. ¡Ya estoy casi en el aeropuerto!

El rollo interminable

Pues entre que culmino y no los preparativos os voy a hablar del papel higiénico, que es bastante normal y similar al de casa. Nada que ver con el de los USA como puede que algun@s recordéis de anteriores ediciones, en los que los cuadraditos vienen como apaisados. Lo que pasa es que yo empecé a vivir en esta casa y a las pocas semanas llegó Irina. En diciembre visita multitudinaria, y marchamos a la par a casa por navidad. Nada más volver, no pasaron un par de semanas y se vino Miyo, quien desapareció un mes en marzo que entre la pascua y tal, tampoco estuve mucho tiempo solipandis en casa, más luego en mayo y junio más visitas. Ahora que llevo mes y medio solo, me he dado cuenta de que llevo con el mismo rollo de papel higiénico en el baño durante todo este tiempo, y no es que esté cerca de terminarse. Nada que ver con el ritmo al que circulaban los royos anteriormente.
Y es que al efecto de que he estado solo se suma que hace un par de años o casi tres leí en algún sitio, no recuerdo dónde, algo se se ha convertido en parte de mi filosofía de la vida. Era una frase sencilla, sin mucha literatura, y cuyo contenido podría resumirse en:

Por las mañanas, no voy al baño en casa, espero a llegar al curro,
de este modo, me pagan por cagar.

Y oye, no es que posea especial habilidad a la hora de ir al baño, o que lo ponga entre mis aptitudes del CV cuan regular soy, pero si me pagan por hacer, pues mejor que si no. Y también que no es temporada de mocos.

Y ya que sacáis el tema, pues algo que se hace en Madriz. O al menos que el primo del amigo de un compañero hace, es esto de que cuando del esfuerzo, o la dejadez te rajas, y tienes a alguien detrás, preguntarle eso de que si le ha dado en el diente, y en caso de una negativa, es que se lo ha comido. Y ayer, durante la carrera habitual con Ali, pues fruto del movimiento, yo veía un riesgo, y claro, ¿cómo le cuentas eso a un guiri? (Jeri, don't worry too much if google translate doesn't make any sense of the above).

Btw, la próxima vez que escriba nananaanaaaaaaa
tal vez sea desde el cielo
donde no encontraré a José nananaanaaaa
y jugaremos de nuevo.
O en su defecto, si no hay wifi en el avión, será desde Tokyo, sin haber jugado con mi amigo José.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Hace un rato que el carro se me convirtió en calabaza

Pasa media hora de la media noche y aún no me voy a dormir. Ando con los preparativos. Y es que no es hacer la maleta y ya. Es ir a poner la lavadora, traerla, tenderla, cocinar, dejar la casa decente, limpiar la cocina para que no queden trastos por medio, que le he pedido a Alejandro el favor de que se pasen él o Marta cada pocos días a ver que no se haya caído la casa, y tampoco es plan de que esté manga por hombro. Puedo imaginarme una lagrimita de orgullo en mi padre al leer que al menos está la intención, pues en la consumación tiene que confiar. Y yo también confío en que me de tiempo a dejarlo fino mañana a la tarde, pues el viernes a las 13 salgo del curro escopetado para casa, cojo la maleta y la mochila y para Heathrow camino de un vuelo directo que en 12 horas me deja en Haneda. Mi plan es según ponga el culo en el avión empezar a planchar oreja para si consigo estar despierto sólo las 2 o 3 últimas horas empalmar con el sábado allí (que llego a eso de las 15 hora local).

Nervios, lo que vienen siendo nervios no tengo, pero ganas y este sentimiento que me acompaña en el previo de cada viaje de que algo me voy a dejar o algo va a fallar. Ya tengo junto el pasaporte con las reservas de los hostales y todo para contarle mi vida al oficial de inmigración, que vea que no tengo ningún interés en residir en Japón. Que por un lado me gustaría, pero que mi vida ahora mismo transcurre en Cambridge y en el espacio de 2 semanas he de volver.

Mi plan desde allí es que no tengo plan. No se si haré entradas breves con cosas molonas y simplemente un post al día con el digest. Imagino que lo veré según fluya.

Ánimo gente, que ya está la semana hecha

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Qué gran jardinero se ha perdido el mundo

Como declaración previa, decir que echo mucho de menos a mis abuelas. Una murio siendo yo un tierno parvulo, hacia el 90 o así. La que me quedaba debió de morir en el 98 o 99.
No importa la estación. No importa el día que haga. Las tareas de la jardinería siguen trayendome una paz interior y una relajación sin igual. Algo que como ya os comenté, seguramente me venga heredado por la vía paterna. Al igual que el diógenes de baja intensidad este que te hace mirar en una escombrera y ver posibilidades. Cuando empecé con el frontyard necesité piedras que me aportó la obra que están haciendo al lado del curro. Vi que habían desmontado un muro y tenían ahí tirados los ladrillos, y el cerebro se me puso a trabajar en un uso para tan valioso recurso. el primero uso que se me ocurrió y que le di fue de separador de las tres secciones del trocito de la entrada. El segundo, que podéis ver en la foto, es el de una maceta "de obra". Que de obra no tiene nada, pues los ladrillos están puestos uno encima de otro y punto. Ni un adobe mal hecho he puesto, pero ahí veis el resultado las dos mentas a la izquierda y la albahaca a la derecha. Esa albahaca no es de las mías, es comprada del Tesco. Y no se ven, mucho, pero pegados al muro largo más cercano a nosotros hay unos cilantrillos que no se si arrancarán,  pero yo me esfuerzo en quererlos.

Estoy tela de contento y orgulloso de mis creaciones jardinísticas.

martes, 8 de septiembre de 2015

Quien lo entienda que me lo explique

Tesco, como todas las grandes superficies comerciales, tiene sus ofertas. La verdad es que algunas veces me he preguntado en qué se basan, pero nunca lo he tenido del todo claro. Entiendo las ofertas de popularidad: Un proveedor de un producto quiere que su marca gane tirón, entonces incentiva al supermercado para poner su marca de oferta durante un periodo y así ganar fieles seguidores. También entiendo las ofertas de "Oye, que tengo tres palés de yogures que me caducan en un mes, y las ventas normales es de medio palé a la semana", para lo cual se reduce ligeramente el precio del producto para así conseguir darle salida al género. Esto también tiene la variante de "Oye, que se acaba el verano y todo el carbón que no vendamos toca tenerlo 8 meses ocupando sitio en el almacén".

Pero Tesco tiene ofertas de rotación. Durante un mes están de oferta los kit-kats. Durante el mes siguiente, los M&Ms, Minstrels, Maltesers, Milky way (Y escribiéndolo me estoy dando cuenta de que el mes de las cosas que empiezan por M...). Después viene el turno de twix, mars, y otras barras chocolateadas, y de seguido viene un barbecho en el que apenas hay ofertas en los chocolates. Del mismo modo, entre los quesos cheddar, pues se rotan y siempre suele haber uno de oferta, bien el Cathedral, el Pilgrims Choice, o el Seriously Strong están de oferta. Nota: a mi gusto el primero es el que menos mola y el último el que más. Puedo entender las rotaciones para hacer estudios sobre la clientela, para ver cuánta gente compra un producto sólo cuando está de oferta, o cuánta gente suda de la marca y pilla la más barata. La gente que compra lo que va a comprar sin importar el precio, y todas esas cosas. Y claro con la informatización, simplemente haciendo el análisis por ticket ya sacas más información que meras tendencias, y si a eso le añadimos que la mayoría de la gente paga con tarjeta, aunque sólo lleven un sandwich, y quien más quien menos todo el mundo tiene la tarjeta del club, pues personalizado. Que es algo que usan para mandarte cupones descuento, pero que en general se la sopla lo que yo compre, pero les interesa saber que tienen un cliente que cada vez que hay algún chocolate de oferta, echa un par de paquetes al carro.
Y después de esta reflexión, un rápido apunte y concluyo. En Tesco las etiquetas de precio van impresas en negro sobre blanco. Cuando el producto está de oferta las hacen en negro sobre fondo amarillo.
Entiendo que si un formato está de oferta y otro no, es probable que el de oferta sea más barato, o bastante más barato que el que no. Pero como se aprecia en la foto, el mismo queso en dos formatos, 350 y 550 gramos está de oferta, y el de 350 gramos vale un 33% más que el de 550... ahí tenéis el título.

Un abrazo

domingo, 6 de septiembre de 2015

Más vale poco y bien

Pues ya creía que iba a llegar el otoño sin haber estrenado la bibiquiú que me compré en las rebajas del Tesco. Hubo un par de conatos, pero llegaron sendas nubes con ánimo de interrumpir la empresa, y ya veis que si lo consiguieron. Llega esto con mayor sorpresa después de los días de frío que llevavamos desde el miércoles o así, pero parece que hoy, el verano agonizante aún tiene energía para dar un par de coletazos de sol y brindarnos días como el de hoy, que aunque no es que haga la ostia de calor, o si quiera calor a secas, sin epítetos, el cielo está de un azul precioso y no corre más que una brisa, que más que refrescar enfría un poco, pero con no quitarse la camiseta ni quedarse quieto a la sombra lejos de los carbones no hay problema.
En principio hoy yo tenía que estar en Londres, celebrando el aniversario de Burston School como os comenté, pero resulta que no era en Londres si no en Ipswich, por lo que anoche, cuando estaba mirando la ruta y me llevé la sorpresa, pues declaré que a la mierda, que me quedaba por aquí. Y me apetecía bajar a Londres, pero sin nada que hacer, y teneindo las zarzas apuntito, pues mejor dormir bien y acercarme a por unas moras que pasarme dos horas de ida y dos horas de vuelta en transporte. Y con las mismas, después de amanecer y recoger los cacharros del escurridor y no desayunar porque hoy no tengo hambre. Bien es cierto que ayer estaba que me habría comido una vaca, y podríamos decir que me la comí (la vaca, que os veo venir), pues hoy anda mi cuerpo sin mucho hambre... Pero a lo que iba, viendo el día he decidido encender la BBQ, pero me ha fallado la madera lenta. Tengo el papel de periódico, las ramitas rápidas, y el carbón, pero entre medias, unos troncos algo más consistentes habrían venido bien. O unas piñas, pero las que tengo están para decorar el jardín, así que no las tenía yo todas conmigo de que los carbones hubieran cogido fuego así que frustrado me he ido a por moras. Moras que aún les faltan un par de semanas. Están negras, pero sólo una de cada diez está dulce y no estoy yo como para tirarme 4 horas para cojer medio kilo, así que frustrado de nuevo me he vuelto a casa para descubrir que los carbones sí había cogido fuego y estaban listos. Carrera al frigo a por los muslitos, unas lonchas de halloumi y al jardín. Y contento. Sólo ha sido una vez este verano, pero ha sido buena. Con todo lo improvisado, pues me ha faltado la compañía para hacerlo aún mejor. Dicho sea que lejos de vosotros, con esta añoranza que os tengo, casi cualquier compañía me habría valido, pero no ha podido ser.

Y pasado el momento de zalamería os dejo, que tengo que volver a mis pimientos picantes, que estoy viendo a ver que sale. Me han germinado unos 15, 7 los he plantado fuera, 6 en maceta pequeña, con idea de tenerla en interior, y los que quedan voy a jugar al cultivo hidropónico. No hay nada como tener 15 minutos los findes, 3 libras para gastarte en abono químico y una lata de atún vacía y fregada para dedicarte a hacer experimentos que no sabemos bien dónde llevarán.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Creo que hoy me han disputado

Hoy, un sábado cualquiera en la comarca, como viene siendo tradición, hay una protesta, si no es por esto, es por lo otro. Los motivos sobran. Hoy ha tocado porque hay un bar que 'cobra a los camareros por trabajar'. He de decir, shame on me, que no tengo del todo seguro cómo funcionan los contratos de personal, pero mi entender es que al igual que en los USA, el empleador no les paga, o les paga muy poco, y el grueso de su renta proviene de las tips. Deliberadamente no uso la palabra propina, porque aquí una propina es eso, algo que según una serie de factores, dejas cuando te vas de un bar, y para lo cual 0 es un valor aceptable, mientras que aquí y en USA se trata del pago por el servicio, y por lo tanto 0 no es aceptable. Para nosotros, íberos, eso supone un cambio cultural muy grande. Tenemos que pensar que cuando vamos a un restaurante, el precio que figura en la carta es el precio nada más que de la elaboración del plato, a eso le tienes que sumar algo que ronda el 10% (y lo ronda por arriba) que es el precio estimado del servicio. Dejando esa discusión de lado, porque da para largo, os pido que os transportéis, proyectéis mentalmente, aquí, donde eso es lo normal. Bien, el problema es que hay un bar, que no os diré que se llama Las Iguanas por deferencia al explotador, que al final del turno hace el siguiente cálculo:
Dinero_caja = cuentas + propinas
propinas = 0.1 * cuentas = propinas_empresa + propinas_empleado
Para los que tengáis la matemática oxidada, la segunda línea es que las propinas son el 10% sobre la suma de lo que han sido las cuentas de las mesas. La política del lugar es quedarse el 30% de las propinas. Quiero pensar que esto es por compensar una parte fija del salario que tengan, pero en cualquier caso me parece vergonzoso. Pero volviendo a los cálculos, que son lo nuestro, el 30% sobre un 10% es un 3%, que se calcula multiplicando por 0.03, luego el cálculo sigue como:
propinas = 0.03 * cuentas + propinas_empleado
Dinero_caja = cuentas + 0.03 cuentas + propinas empleado
Despejando:
propinas_empleado = Dinero_caja - cuentas - 0.03 cuentas

Lo cual está muy bien, hasta que va alguien como, por poner un ejemplo ilustrativo, mi hermano. Espero que ya se le hayan abierto un poco los ojos, pero mi hermano llega a este bar con su bagaje cultural, y unas libras que gastar. Se pide una hamburguesa y cerveza, al igual que sus dos acompañantes y les sale la cosa a 30 libras, por hacerlo fácil. Le traen la cuenta, paga, y como tiene el día espléndido y una moneda de 20 peniques, otra de 50 y una libra sueltas pues echa al plato la libra y media, que es una propina de trescientas pelas, que no va mal. Ahora bien, si ha sido una mala mañana, que no ha habido más que la suya y otra mesa de otras 30 libras, esta sí de ingleses que por tanto ha dejado 3 libras, la caja son 64.5 libras, de las cuales 60 son las cuentas, y un 3% de eso son 1.8 libras, de manera que a al pobre alma que ha estado atendiendo le salen 2.7 libras, en vez de las 3.15 que le tocarían, porque el empresario asume que mi tato ha dejado 3 libras, y por lo tanto le cobra al empleado 90 peniques, haya dejado mi hermano tres libras, ocho, o ninguna. Y algún iluminado dirá "pero si te dejan más sólo te quitan 90 peniques". Y pacientemente le contestaremos la parte clave de esa frase no es "sólo", si no "quitan", y proseguiremos explicando que esto es Cambridge. Ese negocio está enfocado a los turistas, que no siempre conocen las normas locales. Sobre todo porque cuando miras cuanto dinero hay en tu bolsillo y el precio de la carta para ver si el sitio te entra en el presupuesto, o tienes lo de pagar el servicio a parte bien trillado, o no lo piensa. Tu puedes pagar 30 euros. Has ajustado bien, y te ha salido la cosa por 29, lo cual viene a decir que 1.9 pavos ya no los pones de base, y si no te ves holgado, pagas los 29 y santas pascuas. Lo que me resulta del todo injusto es que el precio de ese malentendido cultural lo pague siempre el débil, el currito que echa ahí más horas que un reloj.

Y todo esto venía porque estando ahí entre grito y consigna, un compañero ex-SWP, creo que me ha estado disputando para unirme a su causa, un partido, me da que de tradición estalina...

viernes, 4 de septiembre de 2015

Máximas de 14º

Quiero decir, que entiendo que es Septiembre, y que el verano va tocando a su fin. El ciclo anual entra en la fase de decadencia que sigue al auge del verano. ¿Pero bajar a máximas de 14º ya?

Lo único que se salva un poco es que si la máxima es de 14, la mínima es de 11, lo cual, pues tampoco está tan mal, aunque este domingo es la romería de El Escorial, y en la romería suele hacer aún calorako. Pero aquí no entienden de eso. Lo bueno es que sí entienden de moras, que están ya las zarzas con bastante buena pinta. Yo creo que el sábado me daré un paseo armado con una buena bolsa para hacer recolecta. No se yo si conseguiré sacarme uno o dos kilos para hacer mermelada rica para tirar el resto del año.

Y poco plan más tengo. Este domingo iré a la capi, que la tengo mazo de abandonada, a ver qué se cuece. Hay una celebración por el aniversario de la huelga escolar más larga de Inglaterra por la que me quiero pasar. Aunque me han chivateado que va a ser un poco de Corbynismo, para los que estéis doctos en política internacional. Aprovecharé para ir a por Pho a chinatown, que normalmente iría a por chirasi don al Eat Tokyo, pero teniendo el viaje a japón tan cerquita, voy a dividirme y optar por pho esta vez.

Por cierto, como mola esto de ir al gimnasio, llego a casa que me comería la nevera. Y me la como :) om nom nom.

¡Pasad buen viernes y buen finde!

miércoles, 2 de septiembre de 2015

0.008

Doncs avui fa un any que vaig entrar viure a aquesta casa.

Un año de jugar a los sims, pero sin truco de pasta infinita. Y sin tampoco poder hacerme putadas, que es mi vida la que está en juego. Pero ha sido muy divertido amueblar y equipar la casa y transformarla poco a poco en un buen nido. Tengo hasta cortinas y todo.

He aprendido a cuidar del jardín, tanto el front como el back yard. El resto de cosas, todo sea dicho, no es muy difierente de las otras kelis en las que he vivido, excepto quizá que en esta soy el (único) arrendatario. He tenido dos compis de kel de corta duración y he tenido unas cuantas visitas. No tantas como podrían haber sido, pero unas cuantas a fin de cuentas.

También he aprendido, por desgracia, lo que es el moho de condensación, y la importancia de ventilar bien la casa, en especial en invierno. Pero para este invierno estoy preparado con algo que llaman trampas de humedad, que son pasivos para absorber humedad y que no salgan mohos.

Y para terminar, he aprendido sobre las ventajas de tener un chiscón donde guardar los papeos, y los chocolates de los que me aprovisiono en Tesco.

Hablando de chocolates, hoy he sacado 4 M&Ms de una bolsa. Hay 5 colores, rojo, azul, verde, amarillo y marrón. A cuatro M&Ms nos saldrían 3125 combinaciones posibles. Claro que si consideramos que el orden es irrelefante, todo se reduce a unas 225 combinaciones, que son unas cuantas, y entre todas esas, hoy he sacado cuatro azules, probabilidad: 0.0016. Si lo limitamos a 5 del mismo color la probabilidad sube a 0.008, pero aún así si la estadística funcionase como uno espera, no volveré a ver ese resultado en las siguientes 624  extracciones... 

Me ha resultado curioso