jueves, 31 de marzo de 2016

El cerezo florece cuando florece

Uno de los mayores atractivos de Japón es la temporada de sakura, la flor del cerezo, que marca, más o menos el inicio de la primavera, que siempre nos gusta.
Claro, que es algo que ocurre de manera progresiva, de sur a norte, y parece que en los últimos vertiente años o así, se ha adelantado unos 10 días, según los lugareños. Es un evento tan importante que junto con la predicción del tiempo, dan la estimación del inicio de la floración, el apogeo, y el comienzo del declive, en las distintas regiones.
Así pues, la visita al Palacio imperial, que la teníamos pensada para el lunes pasado, debido a unos días de frío, la retrasamos hasta hoy jueves para aprovechar la máxima floración, y aún así un par de días más no le habrían hecho mal.
Para celebrar la estación, habían abierto hasta hoy una de las secciones del palacio que están, de normal, cerradas al público. Como podéis ver, es tope de bonito.

Es curioso, porque antes de ir a palacio hemos ido a un parque de estos estrechos pero alargados, atravesado por un caminito.
En la foto, además de un servidor haciendo el mongui, podéis ver de fondo unas lonas en el suelo. Por lo que me ha contado Miyo, lo que pasa es que la gente reserva el sitio para por la noche, después de salir del curro, que van para allá a comer y beber. Que mola mucho, pero al más nuevo o la más nueva les toca pringar y guardar el sitio para el grupo, aunque muchas lonas tenían nombre, hora, y nadie guardándola. Claro, que es jueves... Que mucha fama tenemos de festear y los japos de currantes, pero también saben cómo liarla, y la lían.

Así que ya sabéis, si queréis ver el cerezo en Japón, tenéis que venir mucho tiempo, o tener movilidad.

Un abrazo

miércoles, 30 de marzo de 2016

Almuerzo mortal

En la foto podéis ver el tanque situado a la entrada del restaurante donde hemos comido. A la salida había sólo dos ejemplares dónde a la entrada había tres. Para los que no lo reconozcáis en modo no-asustado, se trata de pez globo.

Después de algo de investigación por la red y de preguntar Miyo a su padre, decidimos el lugar dónde probar el tema.

Empiezo pidiendo para beber un sake flameado con aleta de pez globo. Le da un toque marino al vino, pero tampoco mucho más. También que desacostumbrado de beber, a mitad de vaso ya me estaba llegando a la pelota. En vez de no saber qué pedir de la carta, hemos ido a por uno de los menuses, que lleva un poco de todo, así la experiencia se hace más completa.

Como dicta la intuición, comenzamos por los entrantes: un platito con, de izquierda a derecha, piel de pez globo con verduras, edamame, gelatina preparada con nosabemosqué, tortilla tricolor, rulo de huevo con pez dentro y un niguirizushi de pez globo. La piel es muy gelatinosa, y la carne del pez globo un tanto gomosa.

Después el sashimi, en dos preparaciones, a la derecha lo que viene siendo el sashimi tradicional, a la izquierda una preparación en la que el filete va montado sobre una barca de repollo, cubierto de cebollino. Todo crudo, claro.
Y llegamos al plato fuerte, para el que colocan una cesta de mimbre sobre el fuego de inducción, que tiene en su interior un papel encerado doblado a modo de olla con un hierro en medio (para la inducción). Agua, y a hervir. Una de las camareras trae el plato de la foto, en el que se aprecia, partes del pez, dos setas shiitake, otra verdura que no conozco y dos pedazos de tofu, y aunque no se aprecie por estar tapado, repollo y el alga gelatinosa típica de la ensalada china.
Con la habilidad y el automatismo de alguien que hace esto todos los días para ganarse el sueldo, comienza a poner los ingredientes en el agua hasta que quedan los cortes finos de fugu (pez globo), la piel y unas pocas verduras, y nos dice que en 5 minutos estará listo, y que con los cortes que quedan hagamos shabu-shabu, que es como llaman aquí a la comida en la que hay una sopa común y cada uno se cocina lo suyo como quiere. Una vez finalizado, aún con sopa en el "cazo", trae una bandeja con arroz, un cuenco con huevo y otro con cebollino.
Añade el arroz, unos pocos polvos mágicos, aceite con sabor, y lo cata. Para catarlo, había traído un pequeño cuenquito donde vuelca un poco con la cuchara, y bebe del cuenco, que los japos son muy asquerositos. Ajusta de polvos y aceite, echa el huevo, el cebollino, nos da una palmada en el hombro y dice "ahí lo tenéis, bailadlo". Así que nada, cerramos con la sopita de arroz.
Podéis ver la sopa de arroz en el cuenco de la izquierda, y en el de la derecha lo que quedaba de las verduras sumergidas en ponzu, una salsa muy rica con sabor cítrico que usan en estas ocasiones. Imagino que sólo de leer os sintáis llenos, porque yo, comiendo, he petado. Todo muy rico. Siendo sincero, tampoco tienen nada que envidiarle una buena dorada o merluza, pues más allá del morbo, el sabor es bastante normal. Rico, pero por la pasta que vale hay cosas que están más ricas, y parece ser una opinión extendida, pero oye, había que probar para ver si estamos de acuerdo o no.

Pasadas 8 horas, creo que ya no me muero de esto :)

martes, 29 de marzo de 2016

De rutas por Tokyo

Ya tocaba dar algún que otro paseo por la naturaleza este viaje, que no habíamos hecho casi más que ciudad, ciudad y ciudad. Con parques, con ríos, pero ciudad a fin de cuentas. Gracias al gugelmaps pude buscar cual era el sitio con pinta de montaña más lejano al que se podía llegar con la renfe de aquí, llamada JR (Japan Railways), y es un pueblecito llamado 奥多摩, okutama, que queda a unas dos horas desde casa de la abuela de esta chica. En Okutama hay lo que parecía un lago, pero que resulta ser una presa, que así entre nosotros, tampoco me parecen tan bonitas. La parte buena, eso sí, es que el camino ha resultado ser tope de chulo.

Lo cierto es que tampoco se distingue tanto de ir por la montaña por nuestras tierras. Pinos, carreteras estrechas y con sus parches, riachuelos que bajan por la ladera en los recodos y unos cuantos bichos. Eso sí, hemos estado casi solos en la ruta. La ruta comienza en el pueblecito, pero pronto entra en la montaña. Y cruza una vía abandonada digna de una peli de Miyazaki, el mismo que se inspiraba en el museo de Tokyo Edo. La ruta está planificada para tres horas, y no mienten. Si vais una tropa hecha a andar, y vais sin parar, al igual le recortas media hora, pero entre que esta chica no ha andado mucho y que nos entreteníamos con dos de pipas, pues nos ha llevado unas 4 horas, contanto la pausa para comer el onigiri, que no es lo mismo que un bocadillo de jamón, pero oye, llena igual y da energía.

En esta tierra los caminos cuentan con sus templos y sus altares cada pocos cientos metros. Que si un buda con sus baberos por aquí, que si un altar a la fortuna de las setas a pie de pino por acá, que le dan un toque curioso. Mucho mejor, en mi humilde opinión, que las figuras de cristos y vírgenes que se encuentran en nuestra tierra en los lugares más insospechados.

La ruta bordea el río del mismo nombre que el lago y el pueblo, aunque el río queda muy abajo, y en ningún momento entra en el plan tocar el agua. A mitad de camino nos encontramos con este puente acompañado del cartel que avisa que no se debe de cruzar más que en solitario, parejas o tríos a lo más. Al otro lado aguarda un altar.

Pero si entras un poco más, ves una camino que baja hasta unos de los riachuelos que alimentan al río okutama donde hay unas piedras en las que descansar mientras te mojas los pies. Esto último lo dejamos para otro tiempo en el que haga más calor y llevemos una toalla, porque con el frío que hacía y sin toalla, pues no es, quizá, la mejor idea eso de mojarse los pies.

La ruta continúa de nuevo bastante por encima del río, a veces cruzándose con la carretera, a veces entre casas de vecinos que miran con curiosidad a los turistas. Unos tenían a la puerta de la casa un plato de bambú tejido con setas que habrían cogido durante el día.

A eso de los tres cuartos de la ruta se avista ya la presa, pero el camino se interna en la montaña y se pierde la vista del agua durante un rato, tanto que un par de veces nos hemos preguntado si estábamos perdidos, hasta que hemos recuperado las marcas y señales del camino, que aquí no son las rayas pintadas en árboles o piedras, si no unos cubos metálicos negros con la parte de arriba roja. En un momento el camino gira y se abre en una buena perspectiva de la presa, pero como no me acaban de convencer las presas, os dejo de cierre una foto tomada desde el puente de a tres.

A la llegada hay un pequeño museo de la presa, un gran parking para los tramposos y muchos tablones turísticos con otras rutas para hacer. La verdad es que para otra ocasión con algo más de calor, una compañera algo más rodada y una buena mochila, es una muy buena opción.

La parte que está bien es que hay un autobús que te permite, como a nosotros, empezar la ruta tarde (pasada la una), hacer la ida, y ya que el camino de vuelta es el mismo, coger un autobús que en cosa de 15 minutos te deja en la estación, preparados para pillar las dos horas de tren de vuelta comentando lo bonito de la ruta y descansando las piernas.

Como tantas otras cosas, entiendo que no os queda muy a mano, pero es del todo recomendable.

¡Un abrazo!

lunes, 28 de marzo de 2016

El país de las pequeñas cosas

A menudo digo que me gusta cuando alguien "ha pensado" las cosas. Por poner un ejemplo, el enchufe de los macs, que se conecta con un imán. Alguien pensó que con bastante frecuencia alguien anda sin fijarse por dónde y tropieza con el cable. Si la conexión es fuerte, el ordenador sale volando, y si no, con la holgura no carga bien y tienes que andar sujetando el cable. Un simple imán es una solución cojonuda.

Japón es un país donde parece que eso de que alguien piense las cosas ocurre. Los días de lluvia te dan bolsas a la entrada de los comercios para que metas tu paraguas y así no ir goteando. A la salida del súper hay un contenedor con bolsitas con algún tipo de líquido congelado para echar en la bolsa donde has puesto el helado o los congelados que acabas de comprar y mantener el frío. En el museo del que os hablaba de las casas, dado que hay que descalzarse, te dan bolsas para que metas tus zapatos y los lleves contigo. Cuando compras comida para llevar, además del cubierto y servilleta, te ponen una toallita húmeda. Los ascensores tienen, además del juego normal de botones, uno más bajo para gente en silla de ruedas. En los recreativos, hay botones para pedir que venga un trabajador (porque tu máquina está rota, se ha tragado tu dinero o cualquier otro problema). Las máquinas expendedoras tienen bebidas frías y bebidas calientes. Las gomas de borrar vienen en una carcasa que en la parte trasera tiene un rodillo que absorbe la viruta y la almacena en un compartimento. Múltiples son los ejemplos, sin ir a las sutilezas de que nunca verás un huevo roto en el cartón, una fruta golpeada, o fea.

Claro, que no todo son virtudes. Pero por hoy os cuento sólo la cara de la moneda, que queda más bonito.

domingo, 27 de marzo de 2016

Cuando 東京都 era 江戸

Hace unos cuatrocientos años, en la era 明治 (meiji) la ciudad de 江戸 (edo) pasó a llamarse 東京都 (tōkyōto, o kyōto, capital, del este).

Muchos cambios han ido pasando hasta dar lugar a la megalópolis que es hoy día. Desgraciadamente el fuego y los terremotos fueron protagonistas de muchos de esos cambios, destruyendo una herencia cultural que el museo arquitectónico de Edo nació para preservar. Este parque, de fácil acceso en metro, conserva tanto construcción tradicional como los primeros cambios hacia la occidentalización. En la foto podéis ver una de las partes más modernas que conserva el parque, que dicen haber sido inspiración de Hayao Miyazaki para sus películas.

Las casas más antiguas son súper bonitas, con sus muros de adobe, paredes de lienzo y papel de arroz que dan a la galería que rodea la casa, o al exterior, para sentarse en el alféizar, umbral, o como sea el nombre apropiado, con una rodaja de sandía, o una cerveza fresca en verano. Tienen además un hueco en mitad del salón alrededor del cual se sienta la familia, pues es el hueco del fuego. No tienen chimenea, o salida de humos, pues necesitan del humo para, en un clima tan húmedo, secar la madera del techo que ni se pudra, y para espantar a los bichos que se comen las madera. Del techo cuelga un gancho con un sistema bastante bien pensado para ajustar la altura.

Muy bucólico y evocador. Recomendable a tope.

Cuando el río suena

Normalmente los estereotipos siempre llevan algo de verdad sustentándolos, y el estereotipo de los gemelos Derrick y tantos otros personajes del japonés con sólo los paletos tiene bases objetivas.

No hay que pasar mucho tiempo observando las diferencias para darse cuenta de que en esta tierra gastan unas denticiones poderosas. Los dientes sin bastante grandes en general, y es común, imagino que por falta de sitio, que los paletos estén un poco echáis para delante y los siguientes incisivos metidos para atrás, con los caninos otra vez en su sitio. Eso crea el efecto de tener sólo los paletos grandes.

Eso sí, suelen tenerlos bastante simétricos, por lo que el efecto general es más de algo a lo que no estamos acostumbrados y no de algo desagradable.

Por cierto, el inicio de la primavera marca la época de la flor del cerezo, Sakura, y Japón se viste de rosa. Las grandes marcas, cómo no, se hacen eco, y lanzan productos estacionales como el de la foto, que en particular no vale gran cosa más allá de lo exótico. Es agua con azúcar, burbujas y colorante, con una pizca de sabor.

Salud

viernes, 25 de marzo de 2016

Solipandis por la megalópolis

Hoy ha sido un día muy molón. Ha comenzado a las 5 de la mañana, ya que el plan era ir a 築地 (tsukiji) market, la principal lonja de Tokyo. Para los que no lo han visto, pues puedes ir a la subasta de atunes, pero lo realmente interesante fin los restaurantes que agolpan alrededor, van a la subasta de primera hora, y sirven desayuno de sushi.

Superado el choque cultural de que el desayuno sea salado sin ser un pa amb tomawuet, unos huevos revueltos, o pizza fría y kalimotxo, sólo hay un pequeño paso para aceptar que es pescado y marisco crudo. Una vez dado, el 海鮮丼 (kaisendon) que nos hemos crujido es una experiencia a vivir. Es un bol de arroz (丼) con cosas del mar (海鮮). El particular llevaba un gambón, dos lonchas de atún, huevas de salmón, unas sardinillas, una concha como las que nos tomamos en el ryokan en septiembre (hervida), y otros moluscos deliciosos sin identificar. Acompañado de una sopa de miso con caldo de almejas. Una delicia. No es lo más barato, pero para un capricho, los casi 20 pavos lo valen. Eso sí, ir con una local y a primera hora ayuda a encontrar sitio molón sin pagar la espera del guiri. Eso sí, si alguien se anima, ni vayáis a la parte del mercado, mercado, id hasta el fondo a la lonja, que es donde está lo bueno.

Después hemos ido a un jardín que está al lado, 浜離宮, hamarikyu garden, muy bonito y tienen una casa de té donde tomar matcha con dulce japonés por un módico precio. Tiene unas vistas muy bonitas por todos lados y ahora que llega el calor poco a poco, hay muchas flores. No está aún el cerezo, que se espera para el lunes.

Después hemos venido a casa, que Miyo quería descansar, y yo me he echado el petate al hombro, y a la aventura que me he lanzado. Y pese a mi experiencia perdiéndome en varias ciudades de varios países, no ha sido el caso de Tokyo. También que he ido a lo fácil, al barrio de los frikis :)

Os dejo una foto de la calle principal el domingo, que permitirán caminar por la calzada. A diestra y siniestra se ven fachadas con dibujos manga anunciando cómic, películas, videojuegos, arcades u operadores de telefonía. Chicas vestidas de doncella con la cofia a la espera de que algún mozo de los de acné generoso y relación dudosa con la ducha acepte su oferta de acompañarle al café, donde durante un rato, ella hará las veces de doncella, atendiendo sus menos oscuros deseos en forma de servir bebida, comida y, me da a mi, prestar dos orejas para escuchar y dos ojos a los que mirar mientras cuentan su película, son los icónicos maid café.

Y con esto y un bizcocho...

jueves, 24 de marzo de 2016

El guiri que busca el pasillo del manga

Con la inocencia del guiri, estábamos hoy en una librería, echando un poco el rato, y tras mirar por aquí y por allá, hemos ido a la sección de las revistas, y al poco le he dicho, con la inocencia del foráneo, que andaría por el pasillo del manga.

Claro, que cuando estás en Japón, en una librería con 8 pasillos, tres de ellos están dedicados íntegramente a manga, y alguno más mixto hay. Para chicos, para chicas, pedagógico, para jóvenes, para mayores, grandes clásicos, ediciones especiales... Vamos, que te puedes hartar.

Antes de la librería, hemos ido a esos antros de vicio y perversión que son los recreativos. Muchas maquinitas y muchos viciosos y viciados.  Máquinas de las de gancho de coger premios, máquinas con chocolate, arcades de toda la vida, de pegarse, de bailar, de tocar el tambor... Pero lo que más me ha flipado son las máquinas en las que echas pasta y te salen cartas. En vez de joystick y botones, el control es una mesa donde pones tus cartas y juegas a batallas. No le he pillado del todo el mecanismo, pero tiene pinta interesante. Es curioso como en Europa y los USA son algo de los 90, ahora sólo existentes en grandes centros de ocio, pero que aquí en Tokyo hay en los principales centros urbanos. Muy molongo ver todas las opciones, sobre todo ver cómo inventan cosas para superar las consolas y los ordenadores y que la gente siga jugando.

Un abrazo
R

miércoles, 23 de marzo de 2016

No es otro blog de viajes y comida

Y aún así, tengo que hablaros de Fu-Unji. Es un sitio de ramen y tsukemen, lo que uno podría decir sopa de fideos largos. Ya os hablé de este tipo de sitios, que suelen ser restaurantes estrechitos, con una máquina de tickets a la entrada y nada más que una barra con sillas como mobiliario. En este entran unas 14 personas. 16 a lo mejor, no conté, y es fácil de encontrar, pues la cola a veces se extiende casi una manzana. Y merece la pena.

La diferencia que he podido captar entre el ramen y el tsukemen (aunque el segundo sólo lo he tomado una vez) es que en el ramen te ponen todo junto en el bol: Tu sopa, tus fideos, nori, cerdo, si lleva, verduras, huevo... lo que viene siendo todo. En el tsukemen, en cambio, te ponen un plato con los fideos y te dan un bol pequeñito con la magia. Acto seguido, procedes poniendo los fideos de poco en poco en el bol para que se mojen y cojan saborcillo, y para dentro.

En este sitio, es remarcable el sabor a atun del caldo, fuerte y rico, junto con el cerdo y la condimentación. Todo por 750 yen el ramen, 800 el tsukemen. Además es precio único, y antes de servirte te preguntan si quieres normal o extra de pasta, todo por el mismo precio, lo cual tiene sentido, porque lo que consiguen es que la gente que come menos no desperdicie comida, y los que comen mas aprovechen el mismo precio.

Miyo, que es una juez estricta de los sitios de ramen quedó bastante satisfecha, lo cual, junto con la espera, me hace pensar que la fama del lugar es merecida. También es digno de ver al jefe manejarse: Para cocer la pasta tienen unas cestas de forma más o menos cúbica, con un asa para arriba, sumergidas en agua hirviendo, y las ponen todas al tiempo. Cuando la pasta está lista, la vuelcan sobre un bol de malla enorme donde la enfrían y la dejan a la espera de ser servida. Ver al tio cómo se manejava volcando las cestas y devolviéndolas al hervidero es un espectáculo, y te hace entender que algo más de unos meses lleva haciéndolo :)

Entiendo que no os queda muy de camino, pero si alguna vez tenéis la oportunidad, no dejéis de ir allí a comer.

Saludos!

lunes, 21 de marzo de 2016

El país de los precios tal cual

Es curioso como van los precios en el supermercado. Desde kanijo ya me inquietaba eso de que todo valiese un múltiplo de 5, o de 10 menos uno. Todo son 2.45, 1.89, o 3.30. Aquí nada de eso. Ayer fuimos un momento al supermercado, y si algo vale 253 yen, pues eso marca, y me dejó pensando cuánto se aprovechan por ese "redondeo"...

Además del súper, ayer visitamos  横浜 (yokohama) que está unos 50 kms al sur. La carretera va pegada a la bahía, y se ve toda la industria pesada de la zona, además de todos los cargueros. En yokohama visitamos un barco de viajes de lujo muy molón, el hikawamaru, 氷川丸. Es un sitio chulo. Y ahora ando comiendo techo, que son las 5 de la mañana y tengo jet lag...

Luego os pongo fotos.

sábado, 19 de marzo de 2016

Ahora de verdad: un blog de altos vuelos

Parece que está vez sí que puedo postear desde 10000 metros de altura, recién pasado Petrogrado.

Y es que una vez más me dirijo a la tierra de los samurai, aprovechando que el viernes que viene y el lunes que le sigue son festivos. Y al igual que la vez anterior, he conseguido un vuelo de viernes que llega a Tokyo el sábado a medida tarde.

Además, está vez, 15 minutos de internet son de gra, así que habrá que aprovecharlos. Claro, que ahora mismo, mientras escribo, aún no he conectado, que normalmente la escritura me lleva más rato, sobre todo si es con el móvil.

Parece ser ya tradición que cada 6 de marzo se circula un email recordatorio entre los ex-Intels de Barcelona para conmemorar el aniversario de la clausura del laboratorio. Nos ponemos un poco nostálgicos, hacemos algún chiste, y en mi caso, me siento afortunado de que todos hayamos encontrado curro fácilmente, aunque fuese a costa de emigrar.

Y poco más. Esta semana ha sido más bien de lo que llaman housekeeping, o lo que viene siendo cerrar la parte de trabajo que he hecho hasta marzo, para que si alguien quiere recuperar parte, o todo, no tengan que pescar en rincones recónditos, ni preguntarse por qué rajada razón hice eso y no eso otro. También he estado preparando las propuestas para solicitar esbirros, que es ahora la convocatoria de becas del HiPeac, y hay que mandar propuestas.

Este viaje va a ser, mayormente, para el paladar. Espero que me quede un registro interesante en las subsiguientes publicaciones.

さようならbabies

domingo, 13 de marzo de 2016

Done and dusted

Cada tres meses, en el grupo de investigación hacemos una ronda de presentaciones en la que compañeros de distintos grupos hacemos una presentación de los proyectos que vamos haciendo. El viernes me tocó a mi. Ha sido un poco como la culminación de un trabajo que llevo haciendo desde el mayo pasado. No en exclusiva, porque gran parte de mi tiempo ha ido a apoyar a otros proyectos, pero ya tenía ganas de culminar, y parece que ha quedado bastante finiquitado o, como dicen en la tierrra esta, "done and dusted", que viene a ser "hecho y desempolvado", que imagino yo que sea una frase que se acuñó en los talleres de carpintería, o similar, en los que cuando un engargo se hace, hay que limpiarle todo el serrín (sawdust).

La presentación no fue mal, y hasta recibí un cumplido del jefazo jefazo por mi idea de que, en vista de los resultados: 432 barras a 6 colores agrupadas por triplicado para cada una de las 6 aplicaciones, presentado en 4 gráficas, que suena complicado sólo el describirlo, decidí presentar las conclusiones previamente. Sabiendo lo que hay que buscar, mirar toda esa pila de datos se hace mucho más llevadero.

Y nada más, ahora el finde de relax después de toda la tralla del último mes.

Por cierto, no se si conocéis XKCD, un web comic muy bueno, con el que a menudo me siento identificado. Este en especial, porque es algo que no suelo expresar, pero lo pienso casi cada vez:


Para que no se pierdan las sutilezas en la traducción, viene a tratar frases como "Si quieres vernos, estaremos de cañas en Arwelles", lo cual siempre me hace pensar "¿Y es que si no quiero veros estaréis en otro lado?". No es más que mera pedancia por no usar "Por si quieres vernos, estaremos de cañas en Arwelles", pero claro, cuando el trabajo cotidiano se asienta sobre las normas de la lógica, pues pasan estas cosas.

Besicos

viernes, 4 de marzo de 2016

Manwasher, the tool

Países distintos, idiomas distintos, culturas distintas, pero hay cosas que son lo mismo. Hay una marca de gel de ducha, que no se si está en España, Lynx. Es como el axe de los geles de ducha, o esa impresión me da.

Resulta que necesitaba jabón para el curro para la ducha de después de correr, y ese fue el que cogí. Total, que a lo largo de este tiempo, de vez en cuando miro la etiqueta y no puedo evitar reirme cuando veo lo que anuncian en el reverso. El vulgo usa esponjas, pero los hombres de verdad usan un Manwasher, porque un manwasher es mucho más que una esponja, no es un elemento de belleza o higiene, no. El manwasher es la herramienta, porque no hay nada más masculino que una herramienta...

Lo cierto es que me resulta bastante gracioso cada vez que lo leo. También es cierto que me da curiosidad ver cómo es "la herramienta".

Pero bueno, queda ahí.
Besicos

jueves, 3 de marzo de 2016

Querido LinkedIn, me das pánico

Imagino que la mayoría conozcáis LinkedIn, pero para los que no, es el facebook del trabajo. Una red social orientada a lo profesional. Tu perfil es básicamente tu curriculum, y dos personas que están en contacto tienen la posibilidad de dar fé de que el otro posée cierta habilidad. Se suma también la posibilidad de publicar entradas, y por lo tanto, hacerte seguidor de personas, grupos o empresas, y como no, hacer "likes" y comentarios.

Como toda red social su valor aumenta cuanto más completas sean las redes de conexión, y así, está todo el rato "ofreciéndote"contactos. Mucho de ello no es más que si varias personas que son contacto tuyo tienen a una tercera persona, pues te la ofrece, porque la probabilidad de que la conozcas es elevada. Hasta ahí fácil. Hoy he llegado a la conclusión de que además, es un fisgón y te mira el FB, o algo así, porque me ha empezado a ofrecer gente que, en serio, no se cómo sabe que los conozco. Está claro que si ofreces mucha gente, como hacen ellos, pues alguno de estas ofertas tiene que resultar sorprendentes, o que la otra persona, menos celosa de su privacidad, haya dado permiso a LinkedIn para mirar los contactos del email, y coincide que me tenían por allí, lo cual es raro, porque estoy registrado con la cuenta de la uni que no la uso para (casi) nada personal. Y después de mirar unas tres pantallas de contactos, me de hadao cuenta de que Paco Lobatón, no tiene futuro, o que Marco o Seiya lo tendrían todo más facil a día de hoy. Si tienes una madre, una hermana o una amigo de la infancia perdidos, puedes dejar de buscar. Regístrate en LinkedIn, añade a tu red de contactos a unos cuantos conocidos y verás como en cosa de un par de semanas la persona en cuestión aparece entre las sugerencias...

Un abrazo,
Rekai