miércoles, 30 de marzo de 2016

Almuerzo mortal

En la foto podéis ver el tanque situado a la entrada del restaurante donde hemos comido. A la salida había sólo dos ejemplares dónde a la entrada había tres. Para los que no lo reconozcáis en modo no-asustado, se trata de pez globo.

Después de algo de investigación por la red y de preguntar Miyo a su padre, decidimos el lugar dónde probar el tema.

Empiezo pidiendo para beber un sake flameado con aleta de pez globo. Le da un toque marino al vino, pero tampoco mucho más. También que desacostumbrado de beber, a mitad de vaso ya me estaba llegando a la pelota. En vez de no saber qué pedir de la carta, hemos ido a por uno de los menuses, que lleva un poco de todo, así la experiencia se hace más completa.

Como dicta la intuición, comenzamos por los entrantes: un platito con, de izquierda a derecha, piel de pez globo con verduras, edamame, gelatina preparada con nosabemosqué, tortilla tricolor, rulo de huevo con pez dentro y un niguirizushi de pez globo. La piel es muy gelatinosa, y la carne del pez globo un tanto gomosa.

Después el sashimi, en dos preparaciones, a la derecha lo que viene siendo el sashimi tradicional, a la izquierda una preparación en la que el filete va montado sobre una barca de repollo, cubierto de cebollino. Todo crudo, claro.
Y llegamos al plato fuerte, para el que colocan una cesta de mimbre sobre el fuego de inducción, que tiene en su interior un papel encerado doblado a modo de olla con un hierro en medio (para la inducción). Agua, y a hervir. Una de las camareras trae el plato de la foto, en el que se aprecia, partes del pez, dos setas shiitake, otra verdura que no conozco y dos pedazos de tofu, y aunque no se aprecie por estar tapado, repollo y el alga gelatinosa típica de la ensalada china.
Con la habilidad y el automatismo de alguien que hace esto todos los días para ganarse el sueldo, comienza a poner los ingredientes en el agua hasta que quedan los cortes finos de fugu (pez globo), la piel y unas pocas verduras, y nos dice que en 5 minutos estará listo, y que con los cortes que quedan hagamos shabu-shabu, que es como llaman aquí a la comida en la que hay una sopa común y cada uno se cocina lo suyo como quiere. Una vez finalizado, aún con sopa en el "cazo", trae una bandeja con arroz, un cuenco con huevo y otro con cebollino.
Añade el arroz, unos pocos polvos mágicos, aceite con sabor, y lo cata. Para catarlo, había traído un pequeño cuenquito donde vuelca un poco con la cuchara, y bebe del cuenco, que los japos son muy asquerositos. Ajusta de polvos y aceite, echa el huevo, el cebollino, nos da una palmada en el hombro y dice "ahí lo tenéis, bailadlo". Así que nada, cerramos con la sopita de arroz.
Podéis ver la sopa de arroz en el cuenco de la izquierda, y en el de la derecha lo que quedaba de las verduras sumergidas en ponzu, una salsa muy rica con sabor cítrico que usan en estas ocasiones. Imagino que sólo de leer os sintáis llenos, porque yo, comiendo, he petado. Todo muy rico. Siendo sincero, tampoco tienen nada que envidiarle una buena dorada o merluza, pues más allá del morbo, el sabor es bastante normal. Rico, pero por la pasta que vale hay cosas que están más ricas, y parece ser una opinión extendida, pero oye, había que probar para ver si estamos de acuerdo o no.

Pasadas 8 horas, creo que ya no me muero de esto :)

1 comentario:

  1. Probado queda..que aproveche..la presentación muy bien..me ha dado hambre..besos y disfrutad..
    Pgg

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