Con la inocencia del guiri, estábamos hoy en una librería, echando un poco el rato, y tras mirar por aquí y por allá, hemos ido a la sección de las revistas, y al poco le he dicho, con la inocencia del foráneo, que andaría por el pasillo del manga.
Claro, que cuando estás en Japón, en una librería con 8 pasillos, tres de ellos están dedicados íntegramente a manga, y alguno más mixto hay. Para chicos, para chicas, pedagógico, para jóvenes, para mayores, grandes clásicos, ediciones especiales... Vamos, que te puedes hartar.
Antes de la librería, hemos ido a esos antros de vicio y perversión que son los recreativos. Muchas maquinitas y muchos viciosos y viciados. Máquinas de las de gancho de coger premios, máquinas con chocolate, arcades de toda la vida, de pegarse, de bailar, de tocar el tambor... Pero lo que más me ha flipado son las máquinas en las que echas pasta y te salen cartas. En vez de joystick y botones, el control es una mesa donde pones tus cartas y juegas a batallas. No le he pillado del todo el mecanismo, pero tiene pinta interesante. Es curioso como en Europa y los USA son algo de los 90, ahora sólo existentes en grandes centros de ocio, pero que aquí en Tokyo hay en los principales centros urbanos. Muy molongo ver todas las opciones, sobre todo ver cómo inventan cosas para superar las consolas y los ordenadores y que la gente siga jugando.
Un abrazo
R
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