sábado, 2 de abril de 2016

La niña de Kiki & Lala

Quien más, quien menos, imagino que todos conozcamos, al menos, a Hello Kitty. Quizá mi padre, junto con alguien más no tenga ni idea de quién es dicha gata e imagino que la mayoría tampoco conozcamos a My Melody, Gudetama, Pompompurin, Kiki y Lala. En mi caso, me he familiarizado con ellos un poco más estos últimos días, pues Miyo, cuando teníamos un hueco, me llevaba a los lugares donde abundan.
En cierto modo podemos decir que son el análogo japonés de Belén Esteban: personajes que no hacen nada útil, sin oficio conocido (o ejercido) pero que mueven grandes sumas de dinero y sorprendentemente tienen gran cantidad de seguidores.
La mayor diferencia es que en el caso de los キャラクター (kyarakutā, del inglés character) japoneses, se trata de personajes ficticios que son majetes y su misión en la vida, desde un punto de vista científico, es hacer la competencia a Mickey y el resto de personajes Disney, o a Snoopy y Woodstock a la hora de aparecer en, pero no limitado a: camisetas, sudaderas, pijamas, toallas, estuches, lapiceros, bolígrafos, carpetas, peluches, tazones, vasos, botellas, tarjetas de felicitación, espejos de mano, polveras, monederos, mochilas, fundas para el móvil, fundas para la tablet, alfombrillas de ratón, pendientes, colgantes, pulseras, adornos para el móvil, llaveros, blocs de notas, cuadernos, clips, chapas, bolsos, bolsas, caramelos, y lo que más me ha dejado con el culo torcido, plantillas para el calzado. Por que en el resto de ítems, se aprecia la temática, ¿pero en unas plantillas?
Que por cierto, uno de los mejores sitios para adquirir productos son los todo a 100, que existen, abundan, y deberían llamarse todo a 108, pues los 100 no incluyen el 8% de IVA que pronto será un 10%. Hay cosas que son un poco cutrongas, pero para tantas otras están las mar de bien. Por ejemplo, ya os comenté ayer de la naturaleza gaseosa del equipaje, y Japón es el país ideal para empacar más en menos. Estando tan constreñidos por el espacio, abundan soluciones para optimizar, como las bolsas que he comprado, a 108¥ la pieza, que tienen un ziploc de un lado, y a la base unas válvulas, de modo que metes la ropa dentro, la enrollas y así el aire escapa por las válvulas. Sin el hermano pequeño de las que vienen para usar el aspirador para sacar el aire. Y es que ayer dejé todo más o menos empaquetado y cabia justo, y hoy, tras las últimas adquisiciones y un par de regalos que me ha hecho la familia de Miyo que suponen, fácilmente, un 15% más de volumen, ha sido abrir, recolocar y cerrar, y todo bien :) imagino que eso se traduzca en un a% más de presión y un b% menos de temperatura con a+b = 15 (por su alguien me viene, ya se que la ecuación no es del todo así, pero hacemos la vista gorda).
¡Mañana vuelo de vuelta!

Apurando gramos

No me queda ya casi nada de tiempo para gordear. Cada ingesta de comida se convierte en un proceso complejo para garantizar que nada delicioso queda sin ser probado por falta de hambre, ni me agarró un empacho.
El desayuno de ayer tenía que haber sido un bara chirashi, bol de arroz con pescados encima, pero el restaurante al que tenía echado el ojo ha ganado en popularidad, y resulta que hay que reservar con dos semanas, como nos dijeron en la puerta. Con decepción y cuerpo de sushi decidimos ir a uno de los sitios con cinta transportadora y ponernos como el kiko. Salmón, atún, tofu frito, huevas de salmón, anguila, caballo, gamba, pescaito chikinino... Una locura. El truco, en estos sitios, es mirar que las piezas de la cinta no estén secas, y si lo están, pedirle al chef, que te lo prepara en un momento.

También es hora de ir preparando la maleta, y es curioso, el equipaje se comporta, a nivel físico, como un gas. No importa cuántas maletas ni como de grandes sean. Tu equipaje siempre las llena... Me estoy haciendo un experto en esto de cubicar.

Espero que tengáis buen finde