lunes, 22 de febrero de 2016

El cristiano científico

Iba yo (de peregrino) el sábado camino al Burleigh Arms cargado con 7 Wonders y Ticket to Ride, con el ánimo un poco bajo, porque sabía que la sesión de juegos iba a estar un poco en el rango de lo flojo, y no me equivoqué. Quiero decir, un par de partidas a cada uno fue divertente, pero me quedé un poco como con ganas de unos pocos recursos que gestionar o algo así. Pero no era eso lo que os quería contar. No.

Muchas veces escuchamos a los creyentes hablar con una total carencia de esa humildad que les llena la boca. Hablan con la total autoridad que parece conferirles su fé. Aún recuerdo cierta prima política que defendía que a su hija Papá Noel no le traía regalos porque era una figura pagana, y por tanto mentira. Que a su hija le traían regalos los reyes, que sí que eran cristianos. Lo primero que piensa uno es: bendita la ignorancia de los que no conocen a San Nicolas. Lo segundo es ¿en serio pretendes que me crea que cristo y los reyes magos son más reales que Papá Noel?. Pero claro, no discutas, que la tenemos.

Y como os iba diciendo, iba pedaleando cuando vi a un manolo sujetando una pancarta que decía "Cristo murió para pagar por nuestros pecados". Hasta ahí nada raro, en Madrid también se juntan en Sol con consignas por el estilo. Lo verdaderamente interesante era que a continuación ponía "Según las escrituras". Que claro, parece un detalle insignificante, pero simplemente el citar tus fuentes cambia el mensaje de ser un mero mito (y por tanto de realidad dudosa), en un hecho objetivo, una verdad contrastable, que es que las escrituras dicen eso, sin entrar a discutir sobre la veracidad o no. Cambia de ser un predicamento a una cita con referencia bibliográfica. Bueno, puestos a pedir le falta decir en qué parte, con capítulo y versículo, pero vamos, que ya me va valiendo.

Y con eso cierro el fin de semana, que ya va estando bien. ¡Espero que empecéis el lunes con fuerza!

viernes, 19 de febrero de 2016

Bienvenidos a la temporada pantalon corto 2016

Como os lo cuento. Llevaba una semanita o por ahí dándole vueltas a que ya iba siendo hora de abrir la temporada de pantalon corto. Hoy he hecho betatesting del tiempo y ya a medio día he alcanzado la conclusíon de que es buen momento para hacerlo oficialmente. Sigue haciendo un frío del carajo, y no hay valor para quitarme ni la camiseta de manga corta, ni la de manga larga, ni la sudadera, pero ir enseñando las canillas no es mal plan. Además que he cambiado de zapatillas, y estas me aisla bien del suelo, por lo que a fin de cuentas hasta se agradece un poco de, como diría Rita, fresquet en las calves, plural de calf, que además de res, es como llaman a los gemelos en el habla local.

En otro orden de cosas ando aprendiendo a hacer programación certificada a traves de tipos dependientes (CPDT). Javi, te recomiendo esa mierda. El certificado no se refiere a una titulación que alguna entidad expide, como Cisco u Oracle (java) o a el cumplimiento de un estandar. Se refiere a programas verificados formalmente. Hacer un programa y probarlo para un puñado de posibles entradas y que no se ropa es (en cierta medida) fácil. Incluso automatizar la batería de pruebas para que cuando la gente toca por aquí y por allá ver que no se ha roto nada. Pero ya dijo Dijkstra, entre tantas otras cosas, que las baterías de pruebas sólo sirven para demostrar incorrección y no corrección. Así que el siguiente paso es la verificación formal, es decir, la prueba matemática, lo cual requiere expresar tu programa en términos matemáticos. Y en las matemáticas el concepto de estado tan común en la computación es inexistente ya que el objeto que más frecuentemente se usa es la función, entendida como una correspondencia entre los elementos de un conjunto de origen  o de saliday los de un conjunto de llegada. Así como ejemplo sencillito pensamos en la suma: Todos conocemos la funcion "suma 1", que a cada número le asocia el siguiente. Del mismo modo tenemos la función "suma 33" que pone en correspondencia al 1 con el 34, al 7 con el 40 y ya sabéis como sigue esto. Ahora, en esta formalización, si queremos pensar en la suma binaria de toda la vida (la que coge dos números y los suma), la tratamos como una funcíon con conjuto de salida los naturales (por hacerlo sencillo) y como conjunto de llegada "las funciones con conjunto de salida los naturales y conjunto de llegada los naturales". Espero que aún sigáis conmigo los que no os habíais encontrado nunca con estos términos. En ese caso, la funcion de suma binaria hace corresponder a cada natural n la función "suma n", de manera que evaluar la expresión:
suma_binaria 33 7
Que avezados matemáticos nostros ya sabemos que da 40, pero lo bonito no es el resultado en sí, si no su construcción. El primer paso es aplicar la función suma_binaria a 33, que tiene como resultado la funcion "suma 33", que a su vez se aplica sobre el 7, y como ya hemos dicho en el preámbulo, lo manda al 40. Esta forma de considerar las funciones como transformaciones que toman un objeto y devuelven otro objeto, donde los objetos viven en un mundo bastante rico que contiene entre otros, pero no se limita a, números, conjuntos de números y funciones, se llama currificación no por las especias si no por Curry, una de las personas más prolíficas en el área. Esta concepción de la que os hablo simplifica mucho ciertas cosas.

Y el caso es que podemos hacer artificios que propaguen estado en forma de argumentos de funciones, podemos emular la toma de decisiones con funciones definidas a trozos, y la concepción de los naturales de Peano viene en nuestra ayuda para cuando queremos repetir algo unas cuantas veces.

Y una vez nuestro programa está expresado en estos términos, tenemos herramientas que nos ayudan a hacer la demostracíon de que nuestro programa es correcto, o nos muestras que proposiciones (o propiedades) del programa hacen que no lo sea, de manera que podemos solucionarlas, incluso aunque no seamos capaces de crear un caso de prueba que exponga ese comportamiento indeseado.

Vamos una fumada, pero uno de los compis de curro dijo que iba a leerse un libro para aprender, y que si alguien se apuntaba, y oye, pues por qué no.

Espero que no hayáis hecho un TLDR :) Buen finde!

martes, 16 de febrero de 2016

Casi nieve

Hola people, llevamos dos días en los que casi nieva. Bueno, ayer de hecho cayeron cuatro copos despistados. El frío no os ha llegado sólo a vosotros, también está por aquí.

Os escribo más por la añoranza que por que tenga algo que contar. Febrero está pasando sin pena ni gloria. Curra por las mañanas, habla con la gente por skype por las tardes, echa unos juegos los sábados, adecenta la casa y haz la colada los domingos... Salva el mundo, en este caso, el miércoles (pandemic) y vuelta a empezar.

Una de las pocas notas de negro en esos días coloridos es que me he apuntado a leer un libro con unos compis de curro. Es un libro sobre demostración automática, que por lo que he visto es para probar la corrección de programas. Movidas de esas que les gustan a los de teórica, pero que nunca está de más aprender. Además, así ven los jefes que estoy a tope desarrollando mis skills.

Y poco más que contaros, voy a ver si me pongo un par de tostadas para empezar el martes con energía.

¡Salud!

martes, 9 de febrero de 2016

El chico de las zapatillas brillantes: Todo está en tu cabeza

Parece el título de un disco. Seguramente de rap. Pero no lo es (o eso creo). Es un recordatorio de lo que os quiero contar hoy que os tenía que haber escrito el finde, pero entre los juegos, traducciones y programar un rato eché el sábado y el domingo.

Tenía ya las zapas de correr cayendose a cachitos. Bastante literalmente, por lo que la semana pasada me dediqué a rastrear la mejor oferta de la misma marca y modelo, porque si me han ido bien, ¿para qué vamos a cambiar? Y no la encontré. Bueno, la encontré, pero vi otro modelo que por 10 libras más ofrecía unas especificaciones más tentadoras. Y caí.

El miércoles pasado me llegaron al currele, pero teníamos papeo de despedida de un compañero, así que nai, las dejé en el vestuario preparadas para el jueves, momento en el que me puse mis mallas largas negras, mi camiseta sin mangas negra, mi camiseta de manga larga negra, calcetines negros, y mis nuevas zapas, de un color rojo con un tinte anaranjado y una textura metalizada que hace que el color varíe de rojo costra a rojo flamígero, suela blanca y cordones amarillo fosforito. A esas cosas, yo no le doy importancia, pero parece ser que o brillan mucho de por sí, o es el contraste, poruqe me ha pasado ya varias veces de cruzarme con gente y que se queden mirando fijamente las zapas. Y salí a correr.

Después de unas navidades ociosas y de comer, podréis imaginar mi rendimiento se vio afectado. No había sido capaz de hacer 10k de nuevo desde que volví. Que si el próximo día que hoy estoy cansado. Que si empieza a llover. Que si noto una molestia en la rodilla... Todo escusas. Y el jueves tampoco fue el día. El viernes, no obstante, sí. Decidido a culminar las 4 vueltas, con música en mis oidos y dos farolillos rojos por calzado me eché al asfalto, y me lo comí - no literalmente, claro. Y así pasa, que una vez superada la barrera psicológica, hoy, con un viento huracanado, que no os exajero mucho si digo que en la recta de mayor exposición iba inclinado facilmente 15 grados para contrarrestar, que varias veces giraba un poco para entrarme de frente, ha sido como un paseillo. Ni me he despeinado. Recuerdo un pobre cuervo que quería cruzar la carretera y no podía, hacía eso de intentar subir para vencer al viento en la caída y no ha habido ostias. Le ha tocado quedarse en ese lado del campo.

Vamos, que no por mucho desearlo os va a tocar la lotería, pero para ciertas tareas, los frenos no están en la realidad, si no en nuestras cabezas (sin perjuicio de que también haya frenos en la realidad).

jueves, 4 de febrero de 2016

Elige un televisor grande que te cagas

No sé por qué me da que estoy repitiendo título de post. No creo que en esta edición, pero sí de previas ediciones de mis aventuras y desventuras. Y lo cierto es que me viene que ni pintado, pues estaba yo en la cola el Tesco, esperando a las dos personas que había por delante de mí en la caja, cuando se oyen los pirulos de la puerta, la gente mira, y una de las chicas que suele andar por las cajas dice "Ey, someone is running with a telly!" donde telly es la palabra que usan los locales para referirse a la tele. Resulta que por alguna promoción o algo así, hay unas teles grandes que te cagas en el segundo pasillo, al lado de la entrada, y parece que alguien ha elegido una de esas teles al tiempo que ha elegido no pagarla, y tras un poco de revuelo y alguna que otra maldición por parte de uno de los que tiene pinta de ser encargadillos de la tienda, todo se ha calmado y ha seguido su curso.

Pensaba yo para mí que claro, es el producto de un mundo que nos dice que necesitamos una tele lo más grande posible, pero luego las venden a un precio que no está al alcance de cualquier bolsillo, y claro, cuando la gente tiene en la cabeza que quiere una tele grande, pero no tiene los medios para comprarla, pues usan otros medios, como la visa.

Y para los que conozcáis la habita, mirad el nuevo armario que me he agenciado, y el recolocado que he hecho al sinfonier. Ya creo que tengo el completo, porque además me hice con otra estantería para el salón en la que poner cosas que andaban rondando de aquí para allá.

Además, la semana pasada pillé cortinas para la habita de Irina, Miyo, Miriam, o quien se tercie que visite en el momento XD que vienen bien, porque aquí con eso de que el sol amanece prontito, se agradece. Sólo me quedan, creo, dos retoques finales: Las cortinas del salón y el perchero para colgar los abrigos en la entrada, lo malo es que tal y como están las cosas, se me antoja complicado poner un perchero ahí sin bloquear el acceso a la escalera.

Más noticias próximamente.