domingo, 31 de enero de 2016

A & E

Pues para seguir educándonos un poco más en el país raro este al que nos ha tocado migrar, os voy a hablar de algo que espero que nunca nos haga falta a naide. Se trata del A&E, que es algo que no sabes lo que es hasta que lo necesitas, y suele ser un momento en el que no estas para jugar a las adivinanzas.

El área en un hospital, o institución médica, que en castellano denominamos urgencias no se llama, como intentaríamos hacer casi todos, urgencies. Aquí se llama Accident and Emergency, que lleva casi el mismo significado, aunque no entiendo yo por qué la explicitación de accident. Quiero decir, si tienes una barra de hierro atravesándote el pecho de lado a lado, y con quemaduras de primer y segundo grado por todo el cuerpo, claramente estamos ante una emergency. Una vez eso está claro, ¿importa realmente que haya sido mientras estabas currando en la obra, que al operario de la grua se le ha ido la mano, ha empujado algo que no debía, y tras una desafortunada serie de accidentes has acabado con una barra de hierro entre los pulmotes que te ha impedido huir ante la inminente combustión de un bidón de aceite, fruto del mismo despiste? Claro, a lo mejor si es el caso que el vecino de al lado, ansioso de probar su nueva barbacoa, inspirado por la historia de San Lorenzo, ha decidido ensartarte y cocinarte a los carbones, por ser algo deliberado te dicen:
 - Disculpe, es que como lo suyo es solo Emergency, no ha sido accident, vamos a dedicar solo la mitad de recursos.

Tonterías a un lado, todo el mundo además lo llama en la manera abreviada A&E, or A'n'E, así que si tuviérais que personaros por motivos propios o de acompañamiento, no preguntéis por urgencies que la liamos.

Besicos

jueves, 28 de enero de 2016

No puedo con los brits

La verdad es que soy lo peor. Llevo desde el lunes para contaros la historia que procedo a relatar, pero más vale tarde que nunca. Me escudaré en que el viernes pasado cogí frío y llevaba a casa cansado y con la cabeza como un bombo. Pero es, en realidad, más bien una excusa que no una explicación.

Iba yo el domingo en mi biciclo, pedaleando alegremente, cuando oigo una bocina tinoní tinoní, a modo furgoneta gitana, coches de choche o furgoneta de los helados. Dada la experienca estival en la que hay, en efecto, una furgoneta de los helados, y que no he visto muchos gitanos, me decanto por la última opción. Y es en la siguiente bocacalle a la izquierda que en lontananza -bueno, en realidad a 100 metros, pero me apetecía usar esa palabra,- una furgoneta de estas con puerta lateral. Movido 80% por la curiosidad y 20% por el husmear, tomo ese giro, que no está para nada en mi ruta, a ver qué se cuece. Y cocerse no se cocía nada. Se freía. Resultó ser una furgoneta de fish and chips. A 5.50 lo vendían. Además que ni platos ni cajas ni nada. En papel que lo sirven, como en las pelis que nos ponían en clase de inglés.

Según escribo esto, pienso en cosas que en nuestra tierra vendan envueltas en papel, y me vienen las castañas a la cabeza. Las asadas, claro. Me veo en la situación de alabar a castañeros y castañeras por la trabajosa faena de hacer cucuruchos de papel. Porque a ti te dan un puñao de castañas envueltas en papel de periódico, pero es un cucurucho bien definido, con su forma y su solidez. Aquí no. Ni es un cucurucho, ni tiene forma definida ni solidez. Coge un par de papeles, pon el pescado con las patatas, una pella de salsa tártara, levanta los bordes y coge un par de papeles más para tratar de envolvero y no pringarte de la grasa que chorrea.

Creo que alguna vez os he contado que Fish se escribe con F, como Friday, en el mismo sentido que Paella se escribe con J como jueves y Cocido se escribe con X como miércoles, pero es el domingo el día del carrito del fish'n'chips, que también tiene todo el sentido del mundo, pues es el día de perreo máximo, o como dicen los cristianos, el día de no trabajar, pues es el día del señor.

Ahí queda. ¡Un abrazo!

viernes, 22 de enero de 2016

Gestión de recursos

A menudo en la profesión nos enfrentamos a problemas de gestión de recursos y dimensionado. Desde los que hacen sistemas enteros que tienen que decidir cuantas máquinas hacen falta para mover, por poner un ejemplo, el motor de búsqueda de google, si queremos que la interrupción del servicio sea menos del 99.999% del tiempo, nuestra previsión de consultas simultáneas es 10 millones y además queremos que el 99% de las consultas sean respondidas en menos de 1.5 segundos. Cogemos papel y lápiz y en un rato llegamos a la conclusión de que necesitamos <lista de la compra>. Lo mismo pasa a quien se compra una máquina (que nadie lo hacemos, pero deberíamos): Haces un perfil de uso típico, estimas las capacidades de cómputo y de memoria que necesitas y pillas máquina. Del mismo modo, si estás diseñando un procesador, pues miras a qué cargas de trabajo va a ser sometido y dimensionas los distintos recursos de manera acorde.

Un ejemplo más mundano por el que hemos pasado muchos es por "matricularte en algún lado". Es un proceso en el que hay tres recursos involucrados: La ventanilla donde te dan el papel, la ventanilla del banco donde pagas las tasas y la ventanilla donde entregas los formularios junto con los papeles cumplimentados. El mundo sería un lugar mejor si se hiciese el esfuerzo de analizar la distribución de la llegada de la gente a la primera ventanilla (a la cola de esta, es decir, entrada en el sistema), y con eso, calculasen cuanta gente hay que poner en cada ventanilla para garantizar que el 95% de la gente tarda menos de 15 minutos desde que entra al sistema hasta que entrega la papela en la última ventanilla (salida del sistema).

Otro ejemplo, que es el que me ha traido hasta este punto, es "¿Cuántos cubículos debemos poner en el cuarto de baño?". Que parece una tontería, pero dejadme guiaros por un ejemplo sencillito. Vamos a poner que, guiados por la filosofía que en elgún momento he compartido con vosotros de intentar cagar durante la jornada laboral, así te pagan por hacerlo, todo el mundo hace uso del excusado durante la jornada laboral. Suponemos además que todo es simétrico en los sexos: 50% de la población de cada género, y asumimos que las mujeres tienen, al igual que los hombres, un dispositivo distinto para mear, de manera que el mear no hace uso de los cubículos. Suponemos que el pino medio tarda en plantarse 10 minutos (por facilidad de los cálculos). Es decir, cada persona hace uso de 10  minutos de cubículo, con la misma, 6 personas hacen uso de una hora y 48 personas mantendrían un cubículo ocupado todo el día. Es decir, por cada 96 personas que haya en la planta necesitamos un cubículo.

Ya os habréis dado cuenta de que el problema de esto es que asume una distribución uniforme en el tiempo de las ganas de truñar, que no es el caso. Se nos plantea ahora la cuestión clave en todo problema de dimensionado: Quiero poner muchos para dar un buen servicio, pero quiero poner pocos para tener un coste reducido. Y aquí es cuando ponemos términos como el tiempo medio de servicio (palabra elegida deliberadamente), utilización media y ráfagas. Hablando de las cuales, después de comer hay una ráfaga en las solicitudes de uso. Es a menudo que estoy lavandome los dientes, o las manos después de haber hecho uso, que veo gente que entra en el baño, mira las tres puertas cerradas, pues alguien decidió que para mi planta el número mágico es 3, y se va, imagino que a probar fortuna en una de las otras dos plantas, lo cual me hace preguntarme cuál es la demanda media de los cubículos, porque si ronda el 80% todo el mundo sabe que está mal dimensionado y que deberíamos ampliar... Solo por aclarar, la demanda media, al contrario que la utilización media, incluye la gente que está esperando, y no sólo los que están usando.

Besicos y pasad buen finde

jueves, 21 de enero de 2016

Asociatividad

Ocurre a menudo que el lenguaje me plantea dudas. Bueno, más bien la gramática a la hora de analizar la sintaxis. Entiendo que gran parte de la culpa la tiene mi formación universitaria. Acompañado de algún que otro desafortunado golpe en la cabeza, y una dosis indeterminada de estupidez innata.

Este tipo de problemas, que me surgen tanto en inglés como en castellano, vienen cuando vemos carteles como el de cierta bodega de Mill Road, que tiene un cartel en la puerta que reza "Award winning beer store". Algun@ seguro que ya me ve venir, pero por quien no, yo sigo. Aquí sale el problema de la asociatividad, fruto de nuestra simpleza como seres cognitivos.

[Me dispongo a hacer un aserto nada contrastado, pero que me parece razonable, sépase] Nuestro cerebro, fruto de millones de años en la evolución, se ha especializado en relaciones binarias. Pensamos en yo y en un leon, e inmediatamente decimos el león se me come. Pensamos en yo y en una gacela e inmediatamente decimos me como la gacela. Pero si intentamos pensar en yo, un león y una gacela, la conclusión es veo el documental de la 2. Todo son relaciones entre dos elementos. Así pasa que cuando nos trasladamos a la más pura de las ciencias, vemos que estudia operadores, como la suma, que los trata en la mayoría de los casos como binarios, y de ahí surge el problema de la asociatividad: Si tenemos a+b+c y sólo sabemos hacer las sumas de dos elementos, qué hacemos ¿a+b y luego le sumamos c? ¿o a a le sumamos el resultado de hacer b+c? Pues ninguna parece más legítima que la otra. Debido a que escribimos primero a, luego b y finalmente c, tomamos que la suma asocia a izquierdas, es decir (a+b)+c.

De igual manera que en la matemática tenemos la suma, en el lenguaje tenemos otros operadores como por ejemplo, el operador de calificación, que al igual que el producto en la matemática no tiene símbolo, sólo la mera juxtaposición de los operandos. Si queremos calificar coche con rojo escribimos, según cuán poéticos nos sintamos ese día coche rojo o rojo coche, y sabemos que rojo califica a coche.

Después del background vamos al problema: Tienda de cerveza premiada. Tenemos el sustantivo tienda, y dos calificativos de cerveza y premiada, con la particularidad que el primero de ellos es un complemento del nombre, que para los que no lo tengáis fresco, es un sintagma preposicional que hace las veces de modificador de un sustantivo. El caso, que dado que tenemos dos sustantivos, tienda y cerveza, que son candidatos a ser modificados por premiada. Todo sea dicho que en castellano el género ayuda a resolver la ambigüedad, ya que si en vez de cerveza fuese vino, el género del adjetivo nos delataría a quien acompaña. No es así el caso. Claro que el lenguaje nos dota de herramientas para calificar inequívocamente a tienda, a saber tienda premiada de cerveza, o a cerveza: tienda de premiada cerveza. Pero en nuestro papel de hablantes tendemos a la relajación y la economía y usamos frases ambiguas, a riesgo de que si alguien me pregunta si conozco alguna tienda donde puedan comprar alguna cerveza que haya sido galardonada en cualquier certamen cervecero, fiel a mis convicciones científicas, me vea obligado a decir que no, ya que no tengo la certeza de que el premiada califique a cerveza y no a tienda.

Ahí queda, para los de la RAE :D

Frosts

De nuevo se me pasó escribir por la noche. No consigo adecuarme, ni sacar tema, así que he pensado que, para mi tristeza, seguramente reduzca de manera oficial la frecuencia de publicación.

Esta mañana he despertado para ver todo blanco. No por la nieve, que ya me gustaría, no. Si no por la escarcha de la helada que cayó anoche. Y es que aunque digan que para el finde mejora estamos rondando los [-3, 3] graditos, bien frescos.

El caso, que el término inglés para las heladas es frost. No se si es común entre hispanohablantes que hagamos la conexión con los cereales, pero por si no, me viene bien con la temática. Alguna vez habréis visto los Frosties, más vulgarmente conocidos como los cereales del tigre. Pues Kellogs, entre sus zoológicas mascotas eligió a un tigre para éstos. El nombre es frosties porque son copos de maíz azucarados, pero no con azucar a paladas, si no con el azucar formando una capa de escarcha (frost) sobre el copo, y de ahí el nombre de frosty.

Vamos, que desayunéis fuerte, que hace frío.

domingo, 17 de enero de 2016

When the crow flies low, it is fucking cold

Pues con la lentitud típica de la semana post vacacional voy retomando las tareas, y la bici. Nos hemos vuelto para echar unos juegos, y no pensaba yo que se iban a notar tanto las navidades, pero yo antes daba mucha más caña a la bicicleta. Espero que en un par de semanas o tres recupere me anterior forma física, o al menos esté en mi antiguo estado de carencia de ella.

También hemos podido apreciar estos días que el invierno ha llegado, con temperaturas indecisas que no acaban se saber si ser positivas o negativas. y rondan mucho en torno al cero. La parte buena es que parece que el PVC con el que he tapado las plantas está haciendo su función y no se están helando. Vamos que están to fuertotas. Pero cuando voy por las mañanas en la bici, o a la noche, se ve que los charcos, adorno permanente del paisaje de esta tierra, tienen la superficie helada.

Algo curioso de el invierno de esta tierra es que el Tesco, al igual que otros comercios, venden leña. Algo que no es difícil de encontrar por allí, pero no tengo yo la idea de que el Pryca o el DIA lo vendan.

Y lo cierto es que no tengo mucho más que contaros de esta semana. Tengo que tener resultados para la próxima ronda de presentaciones del departamento de investigación, pero tengo un par de meses para dejarlo fino, y espero que basten. Si todo sale bien podré publicarlo y contároslo, si sale muy bien o muy mal, pues no se si me dejarán.

Mañana si no perreo mucho os cuento sobre los nuevos juegos a los que hemos estado dándoles cera, molan mucho.

viernes, 15 de enero de 2016

Por reyes, hasta los bueyes

Parece que hoy escribo sin tildes, que el teclado no me quiere colaborar.

Aqui, de lo que se dan cuenta hasta los bueyes no es de que haga mas sol, si no de que hace un frio de pelotas. Por cierto, ahora que los nombro, queria compartir con vosotras que buey es una de las palabras que me molan en ingles: ox. En especial cuando ves a alguien intentando hacer el plural sin que le hayan dicho el final de la peli: oxen.

He vuelto a correr, parece, eso si, estoy pagando el precio de las navidades. Un poco mas de tocino y panceta a mi alrededor, que no son tanto como el que no he salido en todo el mes a correr. Pero na, manyana vuelvo a estar a tope fijo.

Por cierto, con todo lo del 25 cumple de ARM resulta que se lo han currado y han hecho un librito en el que cuentan un poco la historia de la empresa, desde que cuatro mataos se juntaron a ver que hacian hasta el dia de hoy. Esta interesante. Hemos sido obsequiados con el volumen, una botella de champagne, denominacion de origen, y un vale por un microbit, que es una plaquita que impulsan entre ARM y la BBC para que los crios y crias aprendan a programar a la vez que a atarse los zapatos. Es una placa con un procesador tontorron, brujula, acelerometros, blutooth y LEDs. Todo lo que necesitas para perder tiempo :)

Pero como digo, es un vale, se supone que nos las daran a lo largo del trimestre...

miércoles, 13 de enero de 2016

Vuelta a las responsabilidades

No quería yo volver, pero ya iba tocando. Ayer perreé y no corrí, ni cociné apenas, ni, como ya sabéis, escribí, pero ya iba dilatando esto un poco de más. Hoy he gastado la tarde en hacer compra, cocinar, limpiar la cocina y dejar las cosas decentes para comenzar bien el año.

La verdad es que no tenía del todo claro si iba a seguir con el blog o no, se me hace difícil encontrar cosas interesantes para entreteneros un rato cada mañana. La cosa de hoy es un truco para cuando estéis aburridos: Id a una oficina con muchos guiris, y dejad un par de tabletas de turrón del duro en la cocina y un cuchillo a la vista. No importa que les digas que lo partan a mano, la mayoría van a intentar cortarlo antes a cuchillo. Debe ser que en sus idiomas no tienen eso de haz caso al maestro aunque sea un burro.

¿Qué tal las vacaciones, por cierto? A mi no me han cundido tanto como me habría gustado, al menos en el plano de ver a gente. Me habéis quedado muchísimas y muchísimos en el tintero, incluyendo lectores/as... Pero bueno, he relajado, he desconectado, le he dejado el ordena fino a mi padre, que se ha convertido en el nuevo gentooer sin tener muy claro qué significa eso, he montado una web, he aprendido a usar grub2 en máquinas con EFI, que no tiene nada del otro mundo, pero ya hay que ponerse y no romperlo.

He comido turrón, polvorones, canelones, lasaña, cocido, chuletitas de cordero, zarajos, oreja a la plancha, jamón, lomo, boquerones en vinagre, morcilla, chino de plazapa, y un sinfin de cosas ricas, y según hacía la lista me acabo de dar cuenta de que quería traer tinta de sepia para hacer arroz nigga, y se ha quedado en el querer. Pero bueno, me he desquitado de las cositas que no puedo papear en el cotidiano. Y hoy he salido a quemarlo XD

Aunque os he echado de menos, no creáis que no.