La verdad es que soy lo peor. Llevo desde el lunes para contaros la historia que procedo a relatar, pero más vale tarde que nunca. Me escudaré en que el viernes pasado cogí frío y llevaba a casa cansado y con la cabeza como un bombo. Pero es, en realidad, más bien una excusa que no una explicación.
Iba yo el domingo en mi biciclo, pedaleando alegremente, cuando oigo una bocina tinoní tinoní, a modo furgoneta gitana, coches de choche o furgoneta de los helados. Dada la experienca estival en la que hay, en efecto, una furgoneta de los helados, y que no he visto muchos gitanos, me decanto por la última opción. Y es en la siguiente bocacalle a la izquierda que en lontananza -bueno, en realidad a 100 metros, pero me apetecía usar esa palabra,- una furgoneta de estas con puerta lateral. Movido 80% por la curiosidad y 20% por el husmear, tomo ese giro, que no está para nada en mi ruta, a ver qué se cuece. Y cocerse no se cocía nada. Se freía. Resultó ser una furgoneta de fish and chips. A 5.50 lo vendían. Además que ni platos ni cajas ni nada. En papel que lo sirven, como en las pelis que nos ponían en clase de inglés.
Según escribo esto, pienso en cosas que en nuestra tierra vendan envueltas en papel, y me vienen las castañas a la cabeza. Las asadas, claro. Me veo en la situación de alabar a castañeros y castañeras por la trabajosa faena de hacer cucuruchos de papel. Porque a ti te dan un puñao de castañas envueltas en papel de periódico, pero es un cucurucho bien definido, con su forma y su solidez. Aquí no. Ni es un cucurucho, ni tiene forma definida ni solidez. Coge un par de papeles, pon el pescado con las patatas, una pella de salsa tártara, levanta los bordes y coge un par de papeles más para tratar de envolvero y no pringarte de la grasa que chorrea.
Creo que alguna vez os he contado que Fish se escribe con F, como Friday, en el mismo sentido que Paella se escribe con J como jueves y Cocido se escribe con X como miércoles, pero es el domingo el día del carrito del fish'n'chips, que también tiene todo el sentido del mundo, pues es el día de perreo máximo, o como dicen los cristianos, el día de no trabajar, pues es el día del señor.
Ahí queda. ¡Un abrazo!
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