Ocurre a menudo que el lenguaje me plantea dudas. Bueno, más bien la gramática a la hora de analizar la sintaxis. Entiendo que gran parte de la culpa la tiene mi formación universitaria. Acompañado de algún que otro desafortunado golpe en la cabeza, y una dosis indeterminada de estupidez innata.
Este tipo de problemas, que me surgen tanto en inglés como en castellano, vienen cuando vemos carteles como el de cierta bodega de Mill Road, que tiene un cartel en la puerta que reza "Award winning beer store". Algun@ seguro que ya me ve venir, pero por quien no, yo sigo. Aquí sale el problema de la asociatividad, fruto de nuestra simpleza como seres cognitivos.
[Me dispongo a hacer un aserto nada contrastado, pero que me parece razonable, sépase] Nuestro cerebro, fruto de millones de años en la evolución, se ha especializado en relaciones binarias. Pensamos en yo y en un leon, e inmediatamente decimos el león se me come. Pensamos en yo y en una gacela e inmediatamente decimos me como la gacela. Pero si intentamos pensar en yo, un león y una gacela, la conclusión es veo el documental de la 2. Todo son relaciones entre dos elementos. Así pasa que cuando nos trasladamos a la más pura de las ciencias, vemos que estudia operadores, como la suma, que los trata en la mayoría de los casos como binarios, y de ahí surge el problema de la asociatividad: Si tenemos a+b+c y sólo sabemos hacer las sumas de dos elementos, qué hacemos ¿a+b y luego le sumamos c? ¿o a a le sumamos el resultado de hacer b+c? Pues ninguna parece más legítima que la otra. Debido a que escribimos primero a, luego b y finalmente c, tomamos que la suma asocia a izquierdas, es decir (a+b)+c.
De igual manera que en la matemática tenemos la suma, en el lenguaje tenemos otros operadores como por ejemplo, el operador de calificación, que al igual que el producto en la matemática no tiene símbolo, sólo la mera juxtaposición de los operandos. Si queremos calificar coche con rojo escribimos, según cuán poéticos nos sintamos ese día coche rojo o rojo coche, y sabemos que rojo califica a coche.
Después del background vamos al problema: Tienda de cerveza premiada. Tenemos el sustantivo tienda, y dos calificativos de cerveza y premiada, con la particularidad que el primero de ellos es un complemento del nombre, que para los que no lo tengáis fresco, es un sintagma preposicional que hace las veces de modificador de un sustantivo. El caso, que dado que tenemos dos sustantivos, tienda y cerveza, que son candidatos a ser modificados por premiada. Todo sea dicho que en castellano el género ayuda a resolver la ambigüedad, ya que si en vez de cerveza fuese vino, el género del adjetivo nos delataría a quien acompaña. No es así el caso. Claro que el lenguaje nos dota de herramientas para calificar inequívocamente a tienda, a saber tienda premiada de cerveza, o a cerveza: tienda de premiada cerveza. Pero en nuestro papel de hablantes tendemos a la relajación y la economía y usamos frases ambiguas, a riesgo de que si alguien me pregunta si conozco alguna tienda donde puedan comprar alguna cerveza que haya sido galardonada en cualquier certamen cervecero, fiel a mis convicciones científicas, me vea obligado a decir que no, ya que no tengo la certeza de que el premiada califique a cerveza y no a tienda.
Ahí queda, para los de la RAE :D
Como no quiero defraudar, voy a comentar algo en este tema tan interesante (para mí y los míos) :-)
ResponderEliminarEn realidad, cuando respondes que no, estás siendo fiel a tus convicciones matemáticas, porque es en las matemáticas donde las cosas son o ciertas o falsas. Si fueses físico, biólogo o pertenecieses a cualquier categoría de científico naturalista, la respuesta correcta sería: "probablemente" x'D
En cualquier caso, comparto tu dolor. El mundo sería mucho mejor y habría muchos menos malentendidos si todos hablásemos en C. Pero qué le vamos a hacer, somos humanos, cuando nos dicen "ayer vi a Laura con un telescopio" nos gusta imaginarnos todo tipo de cosas... como, por ejemplo, ¿qué llevaba puesto Laura? ;-P