A menudo en la profesión nos enfrentamos a problemas de gestión de recursos y dimensionado. Desde los que hacen sistemas enteros que tienen que decidir cuantas máquinas hacen falta para mover, por poner un ejemplo, el motor de búsqueda de google, si queremos que la interrupción del servicio sea menos del 99.999% del tiempo, nuestra previsión de consultas simultáneas es 10 millones y además queremos que el 99% de las consultas sean respondidas en menos de 1.5 segundos. Cogemos papel y lápiz y en un rato llegamos a la conclusión de que necesitamos <lista de la compra>. Lo mismo pasa a quien se compra una máquina (que nadie lo hacemos, pero deberíamos): Haces un perfil de uso típico, estimas las capacidades de cómputo y de memoria que necesitas y pillas máquina. Del mismo modo, si estás diseñando un procesador, pues miras a qué cargas de trabajo va a ser sometido y dimensionas los distintos recursos de manera acorde.
Un ejemplo más mundano por el que hemos pasado muchos es por "matricularte en algún lado". Es un proceso en el que hay tres recursos involucrados: La ventanilla donde te dan el papel, la ventanilla del banco donde pagas las tasas y la ventanilla donde entregas los formularios junto con los papeles cumplimentados. El mundo sería un lugar mejor si se hiciese el esfuerzo de analizar la distribución de la llegada de la gente a la primera ventanilla (a la cola de esta, es decir, entrada en el sistema), y con eso, calculasen cuanta gente hay que poner en cada ventanilla para garantizar que el 95% de la gente tarda menos de 15 minutos desde que entra al sistema hasta que entrega la papela en la última ventanilla (salida del sistema).
Otro ejemplo, que es el que me ha traido hasta este punto, es "¿Cuántos cubículos debemos poner en el cuarto de baño?". Que parece una tontería, pero dejadme guiaros por un ejemplo sencillito. Vamos a poner que, guiados por la filosofía que en elgún momento he compartido con vosotros de intentar cagar durante la jornada laboral, así te pagan por hacerlo, todo el mundo hace uso del excusado durante la jornada laboral. Suponemos además que todo es simétrico en los sexos: 50% de la población de cada género, y asumimos que las mujeres tienen, al igual que los hombres, un dispositivo distinto para mear, de manera que el mear no hace uso de los cubículos. Suponemos que el pino medio tarda en plantarse 10 minutos (por facilidad de los cálculos). Es decir, cada persona hace uso de 10 minutos de cubículo, con la misma, 6 personas hacen uso de una hora y 48 personas mantendrían un cubículo ocupado todo el día. Es decir, por cada 96 personas que haya en la planta necesitamos un cubículo.
Ya os habréis dado cuenta de que el problema de esto es que asume una distribución uniforme en el tiempo de las ganas de truñar, que no es el caso. Se nos plantea ahora la cuestión clave en todo problema de dimensionado: Quiero poner muchos para dar un buen servicio, pero quiero poner pocos para tener un coste reducido. Y aquí es cuando ponemos términos como el tiempo medio de servicio (palabra elegida deliberadamente), utilización media y ráfagas. Hablando de las cuales, después de comer hay una ráfaga en las solicitudes de uso. Es a menudo que estoy lavandome los dientes, o las manos después de haber hecho uso, que veo gente que entra en el baño, mira las tres puertas cerradas, pues alguien decidió que para mi planta el número mágico es 3, y se va, imagino que a probar fortuna en una de las otras dos plantas, lo cual me hace preguntarme cuál es la demanda media de los cubículos, porque si ronda el 80% todo el mundo sabe que está mal dimensionado y que deberíamos ampliar... Solo por aclarar, la demanda media, al contrario que la utilización media, incluye la gente que está esperando, y no sólo los que están usando.
Besicos y pasad buen finde
Besicos y pasad buen finde
¿Tú hiciste la asignatura de Evaluación del Rendimiento de las Configuraciones?
ResponderEliminarSi, muy divertida, demuestra que hay pocos cubiculos en el baño
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