A menudo digo que me gusta cuando alguien "ha pensado" las cosas. Por poner un ejemplo, el enchufe de los macs, que se conecta con un imán. Alguien pensó que con bastante frecuencia alguien anda sin fijarse por dónde y tropieza con el cable. Si la conexión es fuerte, el ordenador sale volando, y si no, con la holgura no carga bien y tienes que andar sujetando el cable. Un simple imán es una solución cojonuda.
Japón es un país donde parece que eso de que alguien piense las cosas ocurre. Los días de lluvia te dan bolsas a la entrada de los comercios para que metas tu paraguas y así no ir goteando. A la salida del súper hay un contenedor con bolsitas con algún tipo de líquido congelado para echar en la bolsa donde has puesto el helado o los congelados que acabas de comprar y mantener el frío. En el museo del que os hablaba de las casas, dado que hay que descalzarse, te dan bolsas para que metas tus zapatos y los lleves contigo. Cuando compras comida para llevar, además del cubierto y servilleta, te ponen una toallita húmeda. Los ascensores tienen, además del juego normal de botones, uno más bajo para gente en silla de ruedas. En los recreativos, hay botones para pedir que venga un trabajador (porque tu máquina está rota, se ha tragado tu dinero o cualquier otro problema). Las máquinas expendedoras tienen bebidas frías y bebidas calientes. Las gomas de borrar vienen en una carcasa que en la parte trasera tiene un rodillo que absorbe la viruta y la almacena en un compartimento. Múltiples son los ejemplos, sin ir a las sutilezas de que nunca verás un huevo roto en el cartón, una fruta golpeada, o fea.
Claro, que no todo son virtudes. Pero por hoy os cuento sólo la cara de la moneda, que queda más bonito.
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