Hace unos cuatrocientos años, en la era 明治 (meiji) la ciudad de 江戸 (edo) pasó a llamarse 東京都 (tōkyōto, o kyōto, capital, del este).
Muchos cambios han ido pasando hasta dar lugar a la megalópolis que es hoy día. Desgraciadamente el fuego y los terremotos fueron protagonistas de muchos de esos cambios, destruyendo una herencia cultural que el museo arquitectónico de Edo nació para preservar. Este parque, de fácil acceso en metro, conserva tanto construcción tradicional como los primeros cambios hacia la occidentalización. En la foto podéis ver una de las partes más modernas que conserva el parque, que dicen haber sido inspiración de Hayao Miyazaki para sus películas.
Las casas más antiguas son súper bonitas, con sus muros de adobe, paredes de lienzo y papel de arroz que dan a la galería que rodea la casa, o al exterior, para sentarse en el alféizar, umbral, o como sea el nombre apropiado, con una rodaja de sandía, o una cerveza fresca en verano. Tienen además un hueco en mitad del salón alrededor del cual se sienta la familia, pues es el hueco del fuego. No tienen chimenea, o salida de humos, pues necesitan del humo para, en un clima tan húmedo, secar la madera del techo que ni se pudra, y para espantar a los bichos que se comen las madera. Del techo cuelga un gancho con un sistema bastante bien pensado para ajustar la altura.
Muy bucólico y evocador. Recomendable a tope.

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