O la falta de. Resulta que aquí la acera, concebida como plataforma elevada a un lado de la calzada, apenas existe, excepto en las zonas más concurridas de Tokyo. Todo es una calzada diáfana que en gran parte de la casos tiene demarcado un arcén, que en ciudad hace las veces de acera.
También es de justicia decir que los coches se separan cuando te rebasan, y que ayer, cuando estábamos mirando el mapa en mitad de un cruce, un coche esperó pacientemente casi un minuto hasta que nos dimos cuenta de que estábamos en el santo medio y nos echamos a un lado. Y ni claxon, ni ráfaga, ni prisas ni nada. Casi lo mismito que en Madriz
No hay comentarios:
Publicar un comentario