lunes, 14 de septiembre de 2015

El baño japonés

Podríamos decir que un baño es un baño y punto, pero sería de un simplismo enorme. En especial después de ver el baño de una casa nipona. Y hablo, en esta entrega, del cuarto de aseo.

Se trata de una habitación bien alicatada, no como la mierda de UK. Con, además, techo impermeable y un sumidero en el suelo, de manera que es un plato de ducha tamaño habitación. Y tal cual, una repisa a la altura de las rodillas tiene los jabones, los mandos y en grifo, y de un lado queda la ducha. Hay además un taburete bastante bajo, en el que te sientas mientras te lavas el pelo, la cara, el culo y los sobacos y pies. Una vez aseado, es opcional llenar la bañera de agua y echarse un rato dentro. Importantes los dos detalles: te lavas antes de meterte en la bañera y en la bañera sólo agua, o, a lo sumo, sales de baño, nada de jabón.

La bañera es la ostia además. Habla, te avisa cuando quedan 5 minutos para que el agua esté lista 42°, y te avisa cuando está. Tiene, además, un modo de recalentar, de manera que no tienes por qué despilfarrar agua. De un día para otro tapas la bañera y luego recalientas, que funciona succionando agua, calentando y devolviendo a la bañera. La ostia, en serio.

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