miércoles, 21 de octubre de 2015

Hoy era el gran día

Mochila, toalla, ropa para cambiarme, deportivas, wraps (no wraps de pollo, si no las cintas con las que te envuelves las manos), protector dental y botella de agua. Ataviado y con los aperos me dirijo al gimnasio donde, como acordamos Giorgos y yo, hoy haríamos sparring, vamos, darnos una piñas de práctica. Justo antes de salir me doy cuenta de que ayer se me pasó por completo escribir. Abro la página del blog, pincho el bótón de nueva entrada, y para que no se me olvide qué pretendo contaros pongo como título "Le Spar".
   A la llegada, en vez de a Carlos, uno de los entrenadores, muy majete él, me encuentro a Gary, el otro de los entrenadores. Que no es que tenga nada de malo, sólo que no se por qué me había hecho a la idea de que hoy estaría Carlos, con quien discutimos ya la semana pasada la posibilidad de hacer el sparring. Comenzamos a calentar, y busco a Giorgos con la mirada. No está entre los presentes. Y a mitad de calentamiento viene la pregunta: ¿Quién quiere hacer sparring hoy? Y naide contesta. Una mirada desesperada entre la multitud me dice que Giorgos sigue sin haber llegado, así que nada, oportunidad perdida, la próxima será. Y os lo relataré, como tenía pensado hacer, como podéis deducir del título que había puesto al post especulativamente, y que me ha tocado cambiar.
   Y poco más. Me molaría mazo contaros un poco de lo que estoy haciendo, porque lo cierto es que es interesante, más para la gente del grémio que para los foráneos, pero es interesante. A grandes rasgos es hacer que las aplicaciones que corren los national labs americanos chuten en la tecnología futura de ARM. Y claro, lo malo de que sea futura es que aún no me dejan contar nada. Ya os diré cuando se vaya actualizando el repertorio de instrucciones de ARM.

Un abrazo!

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