domingo, 18 de octubre de 2015

De la tierra

¿Pues qué hacer un sábado por la mañana mejor que irte a dar una vuelta con tu bici y su cesta a la recolección de los frutos del otoño?

Yo, no tengo respuesta, así que con las mismas fue a ello. Armado con una bolsa y un tupper cilíndrico (aunque la forma es accidental), a por moras que me fui. La idea del tupper es tenerlo en la mano e ir echando en él las moras, y cuando anda medio lleno, volcar sobre la bolsa. La razón, para quienes no le deis a la recolecta es que si no llevas tupper, tienes que ir a la bolsa cada vez que se te llena la mano, que es cada poco, además de que muchas moras se caen al suelo. La otra opción es llevar la bolsa en la muñeca, pero estamos hablando de moras, que salen en zarzas, que tienen pinchos. Y los pinchos y el plastiquete malo no acaban de llevarse del todo bien. La verdad es que me cundió. Quedan muchas moras y están ya dulces. Así que nada, kilo y medio después vi un manzano cargado, y al contrario que el vasco del chiste, aunque vaya a moras, no me importa parar a por manzanas.

Os dejo un afoto de la recolecta. No se ven las moras de la bolsa, pero creedme que estaba ya rellena. Hoy tengo la mermelada para pasar, pero el pasapuré que tengo es una basura, así que luego me acercaré a preguntarles a Alejandro y a Marta a ver si tienen uno mejor.

¡Un petó!

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