Parece que ya estamos del todo en la estación húmeda. Hoy se ha tirado todo el día que si llueve que si sale el sol. Que todo sea dicho, mucho mejor que cuando se tira todo el día que si llueve y punto. Claro que así está de hermosa la vegetación. Agua y sol a intervalos es todo lo que necesitan las plantas.
Hoy he descubierto dos cosas. La primera es que, después de todo lo que he rajado sobre instalaciones eléctricas brits, mi keli no está tan mal. Tiene un circuito para las bombillas, otro para los fuegos/horno, otro para la lavadora (aunque donde la lavadora yo tengo la nevera) y otro para el resto de interruptores. La otra cosa es que, como ya adelanta el título, el cheddar es un queso de baja impedancia. Ambos descubrimientos han sido por el (des)afortunado incidente que ha ocurrido cuando he puesto pan a tostar y queso encima para que cogiese temperatura y fundiese un poco, pero una de las lonchas, aventurada ella, ha decidido colarse y pegarse a las resistencias del tostador, cortocircuitándolas y haciendo saltar el automático. Un queso de mayor impedancia habría tenido una mucho menor intensidad que no habría hecho saltar el diferencial.
Así que ya sabéis, si en algún momento andáis necesitados de cable y no hay cobre a mano, un par de lonchas de chedar y a tirar millas :)
Por cierto, no se si cuento con fans de Final Fantasy entre mis filas de lectores y lectoras, pero el 15 de noviembre hay concierto de piano en Londres. Pongo cama y desayno. No digo nada (más) y lo digo todo.
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