miércoles, 18 de noviembre de 2015

San Nicolás y los permisos

Resulta que el 16 de noviembre, bueno al igual el 15, pero como era domingo, esto no ocurrió este año hasta el lunes, en los Países Bajos comen un dulce típico hecho con harina, azucar, mantequilla y unas pocas especias. Las proporciones son para que quede en plan galleta. ligeramente más abizcochado, quizá como las marbú, que no son tan crujientes como las fontaneda.

La ocasión es el viaje de San Nicolás (Papá Noel para los paganos) portando regalos para los más pequeños. Y resulta, no os lo perdáis, que el viaje lo realiza en barco (hasta ahí bien) ¡desde Madrid!. Si bien uno pudiera tener la inocencia de pensar que claro, gracias a la rotación de la tierra, el navideño personaje no tiene que repartir los regalos a todo el mundo a la vez, si no que se puede permitir el lujo de comenzar con nipones y kiwis y tirar hacia el oeste según cae la noche haciendo barridos de nore a sur. Difícil, pero factible. Pero claro, pretender que nos creamos que sale de Madrid en barco navegando el Manzanares. Pues me van a perdonar, pero eso si no que me lo trago ni de chiripa.

También me resultó ligeramente sospechoso el hecho de que si el menda sale de Madrid, cargado del dulce en cuestión, pues debería de haberlo visto en alguna que otra confitería, pero no, no es como nada que haya visto en mis años de vivir en la capital, o frecuentarla. Y no se por qué, pero pensar en dulces y Madrid me está dando un antojo de palmera que no se lo cree naide.

Y como va de comidas la cosa, os cuento la última del Giorgos, que no habiendo comido un kaki en su vida, los ha rebautizado. Aquí no lo llaman kaki como nosotros, que tenemos el nombre nipón, lo llaman persimmon, que no se de donde vendrá (según la wiki, de los nativos del noreste de los USA). Y a Giorgos, que no había oido la palabra en su vida, le ha parecido bien llamarlos permissions.

Nada que objetar.

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