miércoles, 25 de noviembre de 2015

Decoración navideña

Llevamos desde el día 1 que pasó Halloween con cosas navideñas en el Tesco. No tardaron mucho más en aparecer estrellitas, trineos y renos en los escaparates de otras tiendas. La semana pasada, o puede que la anterior montaron el North Pole, una feria de invierno que ponen en Parkers' Piece, uno de los parques grande de Cambridge, con sus atracciones en plan zig-zag, canguro y tal, puestos de comida y entretenimiento familiar en general.

Por lo que me comenta la gente Madriz anda por el estilo, con el Corte Inglés cubierto de luces desde hace ya unas semanas.
El domingo, cuando fui a buscar a Lucía a la estación, me encontré la siguiente escena que me hizo pensar que los ingleses son raros hasta cuando hablamos de los adornos que cuelgan en los árboles por navidad...

Lucía es una chica que conozco desde que nací. Es por su hermano que el mío pidió a mis viejos que me pusieran el nombre, para que os hagáis una idea.

Mañanas, mediodías y tardes pasamos juntos los años que viví en Quintana, en una casa, en la otra o en los parques. Yendo con las madres o padres a este o a este otro lado, liándola juntos, o separados. A veces aliada contra los hermanos mayores, a veces enemiga, pues yo era el pequeño de los cuatro, y todos sabemos que los críos tienen una gran facilidad para usar al más pequeño de sujeto. Y todo sea dicho que la segunda más pequeña tiene cierto incentivo en propiciar que así sea, porque le supone un cambio de calidad. Pero eso, una chica con la que pasé bastante de mi infancia, pero que a los nueve dejé casi de ver, y yo creo que la vez previa que nos vimos fue con mis doce y sus trece o algo así. Después fue el instituto y sus viajes, y luego más tarde vinieron los míos, total que llevabamos sin vernos casi 20 años. No si contacto, porque entre los antiguos días del messenger y luego el FB algo de contacto mantuvimos. Y claro, siempre estaban las familias para contar las novedades más notables.

La verdad es que fue curioso volver a pasar una tarde con ella, esta vez sin los hermanos mayores puteándonos. Mucho palique, un paseo por Cambridge de noche. Bueno, oscuro, porque eran las cinco de la tarde. Ah, y un curri thai bastante rico. Ponernos un poco al día y emplazarnos para la siguiente cita, esta vez en Madrid, y a la mañana siguiente voló, literalmente, de vuelta a casa.

Viendo la foto, digo yo que no les habría costado mucho dejar las luces encendidas de las bicis en modo intermitente. Le daría un toque mucho más molón.

Pasad buen martes

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