Ya tocaba dar algún que otro paseo por la naturaleza este viaje, que no habíamos hecho casi más que ciudad, ciudad y ciudad. Con parques, con ríos, pero ciudad a fin de cuentas. Gracias al gugelmaps pude buscar cual era el sitio con pinta de montaña más lejano al que se podía llegar con la renfe de aquí, llamada JR (Japan Railways), y es un pueblecito llamado 奥多摩, okutama, que queda a unas dos horas desde casa de la abuela de esta chica. En Okutama hay lo que parecía un lago, pero que resulta ser una presa, que así entre nosotros, tampoco me parecen tan bonitas. La parte buena, eso sí, es que el camino ha resultado ser tope de chulo.
Lo cierto es que tampoco se distingue tanto de ir por la montaña por nuestras tierras. Pinos, carreteras estrechas y con sus parches, riachuelos que bajan por la ladera en los recodos y unos cuantos bichos. Eso sí, hemos estado casi solos en la ruta. La ruta comienza en el pueblecito, pero pronto entra en la montaña. Y cruza una vía abandonada digna de una peli de Miyazaki, el mismo que se inspiraba en el museo de Tokyo Edo. La ruta está planificada para tres horas, y no mienten. Si vais una tropa hecha a andar, y vais sin parar, al igual le recortas media hora, pero entre que esta chica no ha andado mucho y que nos entreteníamos con dos de pipas, pues nos ha llevado unas 4 horas, contanto la pausa para comer el onigiri, que no es lo mismo que un bocadillo de jamón, pero oye, llena igual y da energía.
En esta tierra los caminos cuentan con sus templos y sus altares cada pocos cientos metros. Que si un buda con sus baberos por aquí, que si un altar a la fortuna de las setas a pie de pino por acá, que le dan un toque curioso. Mucho mejor, en mi humilde opinión, que las figuras de cristos y vírgenes que se encuentran en nuestra tierra en los lugares más insospechados.
La ruta bordea el río del mismo nombre que el lago y el pueblo, aunque el río queda muy abajo, y en ningún momento entra en el plan tocar el agua. A mitad de camino nos encontramos con este puente acompañado del cartel que avisa que no se debe de cruzar más que en solitario, parejas o tríos a lo más. Al otro lado aguarda un altar.
Pero si entras un poco más, ves una camino que baja hasta unos de los riachuelos que alimentan al río okutama donde hay unas piedras en las que descansar mientras te mojas los pies. Esto último lo dejamos para otro tiempo en el que haga más calor y llevemos una toalla, porque con el frío que hacía y sin toalla, pues no es, quizá, la mejor idea eso de mojarse los pies.
La ruta continúa de nuevo bastante por encima del río, a veces cruzándose con la carretera, a veces entre casas de vecinos que miran con curiosidad a los turistas. Unos tenían a la puerta de la casa un plato de bambú tejido con setas que habrían cogido durante el día.
A eso de los tres cuartos de la ruta se avista ya la presa, pero el camino se interna en la montaña y se pierde la vista del agua durante un rato, tanto que un par de veces nos hemos preguntado si estábamos perdidos, hasta que hemos recuperado las marcas y señales del camino, que aquí no son las rayas pintadas en árboles o piedras, si no unos cubos metálicos negros con la parte de arriba roja. En un momento el camino gira y se abre en una buena perspectiva de la presa, pero como no me acaban de convencer las presas, os dejo de cierre una foto tomada desde el puente de a tres.
A la llegada hay un pequeño museo de la presa, un gran parking para los tramposos y muchos tablones turísticos con otras rutas para hacer. La verdad es que para otra ocasión con algo más de calor, una compañera algo más rodada y una buena mochila, es una muy buena opción.
La parte que está bien es que hay un autobús que te permite, como a nosotros, empezar la ruta tarde (pasada la una), hacer la ida, y ya que el camino de vuelta es el mismo, coger un autobús que en cosa de 15 minutos te deja en la estación, preparados para pillar las dos horas de tren de vuelta comentando lo bonito de la ruta y descansando las piernas.
Como tantas otras cosas, entiendo que no os queda muy a mano, pero es del todo recomendable.
¡Un abrazo!




Muy bonita la ruta, ya me gustaría poder hacerla
ResponderEliminarcon un bocadillo de tortilla y otro de jamon para la vuelta, si ea posible, sino con lo que sea
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