Salgo a la calle, sol radiante. Enciendo el cronómetro. Pongo un pié en el suelo, pongo el otro delante, y aplicamos inducción. Tres kilómetros más tarde, el cuerpo calentico, se nubla el cielo. Todo bien. A tres kilómetros del final noto un par de gotas, caer, un kilómetro más tarde, cae un refrescante chispeo hasta el final. Ahora mismo firmaría por tener este tiempo todos los días que salgo a correr. Qué cojonudo, en serio.
Mirad como molan estas mierdas. Son las chucherías que hacen los japos. No os voy a decir quién lo trajo XD No en serio, tenía la foto desde hace unos días a ver si me ponía y os lo contaba. Obviamente las chucherías tienen cierto reflejo de la cultura, y en japón eso significa ninjas, samurai, personajes de anime y sushi, entre otros. Éste va de lo último. En el envase viene una bandeja con gelatinas con forma de la pelota de arroz, a la derecha, y de pescados u otros ingredientes que se ponen encima. Lo cierto es que el sabor no cambia y me trajo buenas reminiscencias de cuando íbamos a comprar a la Vicenta, que es el establecimiénto clásico de chucherías de El Escorial, que seguramente tuviera otro nombre, pero todo el mundo lo refiere por el nombre de la mujer que lo regentaba.
Pero la forma es totalmente distinta, aquí podéis ver un sushi de gambas que me preparé, y más abajo el de tamago (tortilla). No sé por qué me da que en las dos semanas que voy a pasar por allí voy a ponerme tocinete a probarlo todo y me voy a tener que volver con dos maletas, además de lo que me envíe por correo, que he hecho los deberes y he mirado los fletes por barco, para mandarme las cosas a casa, que en la maleta no me cabrán, y como tampoco tengo prisa en que lleguen, pues en el barco a su ritmo.
Y el lunes no ha dado para mucho más la verdad, así que con los sushis os dejo.
¡Tened buena semana!



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