Voy a activar la traducción simultánea:
- Buenas.
- Buenos días, signore, ¿cuál es su destino?... Ah, Londres.
- ¿Puedo embarcar ya? (8am, el vuelo es a las 11am)
- Sí.
Sonido de teclado
[Pongo la maleta, una de estas de mano, en la cinta transportadora]
- ¿Tenía pensado facturar la maleta?
- Sí
- Resulta que no lo contrató online y tendría que pagarlo ahora.
- [Cara de incredulidad, pues uno espera que la agencia del curro contrate servicio de equipaje] Vaya, bueno, no puedo llevar la mochila y la maleta en la nave, así que imagino que pagaré pues ¿cuánto será?
- Son 40 euros. Aunque mira, es una maleta pequeña y la mochila cabe dentro, seguro que si te pones y lo reorganizas cabe dentro, ¿a que sí?.
Y yo, que soy un hacha de las sutilezas, al ver hablaba en negrita, aunque honestamente se que no hay volumen, le colaboro.
- ... euh, ¿sí? digo sí, claro.
- Pues mira te pongo como voluntario, porque el vuelo va lleno, y siempre viene bien que la gente mande maletas a bodega.
Y los 40 pavos me dan igual porque no he sido yo quien se los ha ahorrado, ha sido el señor ARM, pero ver que la currela, a pesar de que las low cost sean como aves de rapiña, se ha tirado el pisto por echarle un cable a un desconocido, pues me ha llegado.
Como habréis deducido, ando en el aeropuerto, esperando a ver si se embarca o qué. Ayer hubo una buena fiesta de clausura, pero es gracioso ver cómo el hecho de ser ingenieros, al igual que la latitud, ofrecen interesantes correlaciones. Al igual que el tiempo que llevan poniendo cervezas en la barra, claro :)
Ahora toca volver al frío de la isla... y a currar el lunes...
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