Está bastante extendido el injusto concepto de que la comida en la isla es una mierda. Y no es sólo injusto si no que además es falso. Y los habrá que digan que cuando el río suena, agua lleva, y en efecto algo de agua hay. El agua es que la gastronomía es flojuna tirando a nula. Pero claro, cuando no tienes una huerta tan buena como la de la península, ni una tradición pesquera y marisquera, ni la riqueza que da las invasiones de unos y otros, pues te conformas con el Fish'n'chips y el Mash'n'sausages. También es cierto que el clima de aquí no es lo ideal para secar jamones, o preparar la mayoría de embutidos. Demasiado húmedo.
En cambio, los encurtidos los trabajan bastante bien, y tienen una buela selección de quesos. No todo es cheddar aquí. Tiene Stilton, normal, con arándanos o azul. Tienen cottage cheese, del que ya os he hablado, y Shropshire azul. Es un queso bastante graso azul, fuerte. No es un cabrales, pero es bastante más fuerte que un gorgonzola. Y apesta. Esta mañana estaba preparándome una tostada, y al poner el queso sobre la tostada caliente y empezar a untarlo, me ha venido un aroma a moho, un olor ácido que me ha traido reminiscencias de otro tiempo en el que compartía cuarto con mi hermano (¡un beso Bombo!), y él jugaba al baloncesto, y llegaba a casa, y se descalzaba en la habitación. Hasta hoy eso de que los pies olían a queso era algo bastante figurado. El binomio Shropshire-Bombo ha hecho que a partir de hoy sea literal.
En fin, aunque el recetario británico no sea muy prolijo, hay ciertas cosas que están bastante ricas y que merecen la pena, que total, ya cocino yo en casa.
¡Besitos!
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