domingo, 2 de noviembre de 2014

La noche de brujas

La verdad es que estoy estirando el tema un rato, pero hoy os voy a hablar una última vez de Halloween. Y no es para contaros la de brujas que vi. Si no la de decepciones que me llevé. La verdad es que no fueron muchas, pero si sonadas. Después de conocer el algoritmo, hacer acopio de treats en el tesco junto con una botella de 7up sabor cereza, que tiene un tono rosado y me viene a casa, meto el 7up  en el congelador para que enfríe, tiro todos los treats a una bolsa de basura grande para que puedan meter la mano y sacar puñados, y enciendo la luz, preparado para hacer frente a la situación. Uso la palabra "treats" porque no me viene otra mejor en castellano, porque no son caramelos, ni chuncherías ni golosinas. Tampoco los llamaría yo bombones, aunque tienen chocolate. Son dulces, lo malo es que esa palabra es demasiado genérica. Alguien me dirá que treats es igual de genérica en inglés, y no le faltará razón, pero dado que en castellano no tiene significado, la puedo definir como: M&Ms, mars y milky way en versión pequeña, monedas de chocolate, chocobolas y toffes, frutas y otros recubiertos de chocolate con leche, y se convierte en la palabra que necesitaba en mi texto :)
   Total, que al rato me acerco a la nevera a sacar el 7up ya frío y ponerme un vaso, y la primera en la frente, ¡era la botella lo que tenía el color rosado! el líquido en sí es igual de transparente que el 7up normal. ¿Qué les habría costado poner un poco de colorante para hacerme felíz? A mi y al resto de monguis que se compran un 7up sólo porque creen que es rosa. Al menos en el tema del sabor son sinceros; de cereza lo llaman y a cereza sabe.
   La segunda vino al final de la noche, cuando al hacer recuento nos dimos cuenta de que no había venido ningún trick-or-treater. Imagino que como muchas casas están habitadas por extrangeros, después de unos años de probar y descubrir que los vecinos no se han sumado a la tradición la gente saca la conclusión de que no merece la pena pasar por esa parte de la ciudad y centran sus esfuerzos en zonas que la experiencia ha mostrado más fructuosas.
   Pero ya dice el reflán que a mal tiempo buena cara, y que no hay mal que por bien no venga. En efecto, el resultado de que no vengan críos a por mis treats es que ahora tengo cerca de dos kilos de chocolate en distintos formatos del que disfrutar.

Espero que vuestras noches fuesen buenas.

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