domingo, 16 de noviembre de 2014

Back to the US

Estoy bien.

El vuelo fue bien. El primer vuelo que era hasta Houston duró 11 horas, por lo visto. Yo sólo pasé como 2 de ellas despierto. Fue una de despegar a las 9.20, y disclocarme en el sitio. Me desperté a eso de las 12, lo justo para el refrigerio, leí un par de páginas y me volví a crujir, hasta ya estar sobrevolando Georgia o alguno de estos a una hora del aterrizaje, así que no puedo quejarme de que se me hiciera muy pesado. Eso sí, Inmigración y aduanas fue un dolor. Santo coñazo, llegué justico al segundo vuelo, y eso que lo había pillado con dos horas y 15 minutos de margen. El caso que según llegué, pillé taxi conducido por un egipciobrasilero muy salao, y comenzó el flujo de reminiscencias. El olor del coche, que huelen mayormente igual, pero con ciertos tonos característicos que me hicieron acordarme mazo del Robin, que es con quien más he montado en coches yankees. La forma de las Interestatales, lo mal que conduce la gente, siendo el egipcio paradigma, los coches enormes, ver los rascacielos del downtown de noche según te acercas a la ciudad, ver el estadio del equipo local de fútbol americano, que en este caso es el Mercedes Benz Super Dome, hogar de los Saints de New Orleans, que juegan hoy. Y volví a experimentar estas cosas que sólo pasan en USA, como el ir yo todo ufano con mi sudadera de la Universidad de Washington y que un pimpollo me pare y me diga si es del estado de Washington, que él vivió en Seattle una temporada, en Kirkland, y yo decirle que estuve allí como visiting student, y tener un ratillo de charla amigable.

Os dejo que empiezo el workshop de Performance Modelling.

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