martes, 10 de marzo de 2015

El algebrista

Hoy me ha dado el punto, y me he venido a currar en bici, por eso del perreo, que andar es muy cansado, y me he acordado de álgebra. No recuerdo cómo me lo explicaron a mi en su día, pero la explicación que he hecho yo para gente que así lo ha requerido, es que en álgebra muchas veces los objetos que manipulas no te interesan en lo más mínimo. Hay cosas que sabes hacer con ellos, y las haces, y hay ciudad que no sabes hacer con ellas, y no las haces. Me explico: quien más, quien menos, todos sabemos que si tenemos 2*X y le restamos X, nos queda una X. Y el color, sabor, valor u otras propiedades de X no nos importan. Si os digo que tenemos 2*X y le queremos sumar uno, pues tenemos 2*X+1. A veces molaría saber más, pero mientras no nos pregunten si X vale (o puede valer) 7, la X es como una piedra, la movemos de lado a lado, la podemos poner cosas a un lado y a otro, pero ya.

Esto hace que el enfoque de vida del algebrista sea sencillo. Tú le pides que te acerque el condensador de fluzzo del cajón de la mesilla, y mientras no llegue a la mesilla y vea más de un objeto que pudiera ser eso, ni se va a preocupar de qué es un condensador de fluzzo, ni va a fallar en la tarea.

El lado negativo es que a veces esa percepción de la vida puede llevar a la conclusión de que la diferencia entre 1*(X*2) y 2*(1*X) es una mera cuestión de notación, y así, la diferencia práctica entre un biciclo y dos monociclos es inexistente. En mi curro debe haber un algebrista.

2 comentarios:

  1. ¡O dos monociclistas! X resuelve para ambos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El hecho de que ambos estén sujetos con el mismo candado me hace pensar... Aunque al igual son como los heavies, o los moteros, que si se ven de saludan con lis cuernos, y al igual arreglan para compartir candado...

      Eliminar