Dijo el conejito de pascua alarmado, al darse cuenta de que la gente estaba acabando con el contenido de su cesta.
O algo así imagino que diga la historia de la pascua inglesa. El caso es que llevamos desde que cerró la navidad con huevos de pascua rondando, pero estas últimas semanas es una locura. Además que cada marca de chocolate tiene su propio huevo, por lo que es fácil encontrar huevos de pascua de smarties (con smarties dentro), huevos de pascua de mars con un par de mars dentro, huevos de pascua de chocolate con <nombra un sabor>, conejos de pascua de chocolate de Ferrero Rocher, de After Eight (que no After Five), de Cadbury's... todo un sinfín de opciones imagino que para regalar. Aunque no se si al ahijado, a los churumbeles, a padres y madres, a hermanos/as, a amados y amadas o cómo va. Así que, ante la duda, no vaya a ser que la costumbre sea regalárselo a uno mismo, mañana o pasado me acercaré a por uno para mi. Aunque no debería, se me acumula el trabajo. Entre lo de halloween, que ya se acabó claro, pero se solapó con lo que traje de New Orleans (Reese's y caramelos de Wonka como para una boda), que aún queda, más lo de navidad, y todas las cosas que pilló Miyo para mi, para la casa, o para ella pero que no se llevó al final, tengo en el cuarto de Harry (a.k.a. chiscón) el colmo del goloso. Eso, y picante como para matar a una vaca, que también se me acumula :)
Por cierto, que empieza a hacer mella esto de estar al norte de los pirineos. Llevo desde que empezó el año con un sólo día de vacaciones, vamos, año nuevo. Ni epifanía, ni santo tomás, ni semana blanca ni ostias. Y uno quiere perrear una mieja. Así que ya sabéis, si os veis forzados a migrar a la isla porque buscáis trabajo, no os preocupéis, que trabajo vais a encontrar...
Salud
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