Aunque lo cierto es que lo difícil no es pedirla, si no que te la den. Lo que os digo. Pedir hora para el médico aquí es una aventura. No se si os comenté que me hicieron unos análisis de sangre, y dije que ya que estabamos si me podían hacer la serología, y me dicen que no, que para eso tengo que ir a otro centro. Cosa que no entiendo, porque puestos a sacarme sangre, imagino que la manden toda al Adenbrookes (el hospital grandote de la zona) o a algún sitio así donde realizan todos los análisis. No entiendo del todo el motivo de tenerlo separado. Pero al margen de la organización, resulta que llamo al teléfono de contacto, y me entero de que lo que pasa es que sólo dan cita para los dos siguientes días. Es decir, que si llamas el lunes, sólo te van a dar cita para el martes o el miércoles, y si no hay turnos o te vienen mal, pues nada, llamas el martes a ver si no han cogido ya los que te vienen bien del jueves.
La parte positiva es que, si todo sale según los planes, llamas y tienes la cita al día siguiente, o al de después a los sumo. La parte negativa, es que las cosas tienen que salir según los planes. Y como estamos en la década de la austeridad, los servicios públicos, especialmente si son privatizables, están claramente desprovistos de personal, lo que hace que probablemente tengas que estar acampando delante del teléfono para, a las 8.45 que abren la línea, ser el primero en llamar, y que todo salga según los planes.
Así que mañana a la hora del papeo tiro para Batman Street. y a ver qué me cuentan. No me vaya a dar el ramalazo estudiantil y apruebe, que estos y los de alcoholemia son los tests que hay que fallar.
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