jueves, 29 de enero de 2015

5Km, ¡sois míos!

Ayer subí un par de puntos en fuerza de voluntad. El caso es que estaba el día cerrado, y había llovido un poco. Y cuando anuncié que iba a correr la gente dijo que qué moral. Y lo cierto es que la moral hace falta para salir a la calle. Una vez estas fuera con la ropa de correr, en el frío, en una tierra hostil, no corres por moral. Corres por supervivencia. Y uno podría pensar que estoy dramatizando, hasta que uno se ve en la cima de la colina, corriendo cuesta abajo, un viento de frente que te hace pensar que no avanzas, sólo saltas en el sitio, y la realidad no es muy distinta. Notas un hormigueo en las piernas que te hace pensar que los músculos te pueden fallar por el frío, pero miras hacia abajo y ves granizo del tamaño de la sal gorda golpeando tu cuerpo con la misma rabia con la que sopla el viento. En ese momento, cansado, mojado, con el viento en contra, te das cuenta que su de la moral dependiese estarías en el suelo hecho un ovillo, esperando a que todo pasase. Y ahí es cuando la supervivencia, aderezada con un poco de adrenalina, serotonina y otras -inas que tu cuerpo, muy sabiamente te administra, toman el control de la situación y te hacen seguir adelante. Te hacen sentir invencible. Hecho a correr en ciudad o interior, nunca había sentido tanta impotencia ante las inclemencias del tiempo, pero ahora siento el reto, siento que puedo vencer, y eso es increíble. Unas horas después, una vez duchado y retomado el trabajo, las hormonas se relajan y dejas de ser un 'motivado de la vida' hasta la siguiente carrera.
Besotes

1 comentario:

  1. Bueno..enhorabuena. Ya era hora que retomases el ejercicio físico que amén de fortalecer el cuerpo templa el espíritu...besos
    Pgg

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