- Pasaporte, check
- Ordena, check
- Kindle (solplesa), check
- Llaves de casa, check
- Tarjeta de embarque, check
Todo parece pintar bien, y digo parece, pues me he resignado a que siempre hay algo que se me olvida, pero he conseguido que esas cosas sean de poca importancia. Como cuando se me olvida un cable USB, o unos auriculares, que es algo sin lo que puedo vivir, y en caso de necesidad extrema, tienen un coste admisible. Ya lo se, padre, que la previsión es gratuita, y que la cabeza tiene que servir para algo más que para llevar el sombrero, pero soy un (micro) arquitecto, y eso quiere decir que me dedico a encontrar soluciones de compromiso entre tiempo/coste de desarrollo, coste de energía en el funcionamiento y mejoras respecto a la versión de referencia. Por mi naturaleza ligeramente caótica y tremendamente descuidada, conseguir mejoras mayores supone un coste energético que hace que ya no merezca la pena. Hago listas, me pongo posis, y hasta alarmas en el móvil, pero el tema es que si por algún motivo el pasaporte, por poner un ejemplo, no está en la lista, puedo estar mirándolo encima de la mesilla que la reacción de echarlo a la mochila no se dispara. Lo mismo con los platos de la pila. Los veo, y una gran parte de las veces no escucho esa vocecita en mi cerebro que dice "Eh, tu, que hay platos en la pila". Otra gran parte de las veces si la escucho, y no lo voy a negar, a veces hay otra voz dentro de mi que dice "ya, bueno, platos, va a ser una de pasando", pero la mayor parte de las veces que no hago esas cosas no es por perreo o dejadez, es por que no se dispara la reacción.
Pero para que veas que soy previsor tengo dos listas, la de cosas que llevar, la de cosas que traerme, y a caballo las cosas que llevo y tienen que volver conmigo.
Quería contaros que el otoño va llegando poco a poco, los árboles aún están bastante verdes, pero ya se empiezan a ver tonos amarillentos y los robles están perdiendo la hoja. No sólo los robles, claro, cuando riego el jardín me encuentro unas cuantas hojas nuevas cada día. Lo de destacar los robles es porque el otro día le enseñé a Roxana qué pinta tiene un roble, porque como buddy de ARM sabe mucho, pero eso de la botánica no es lo suyo, y ya es que lo diga yo. Todo comenzó por la reunión esa con el de HR que nos pidió, cuando estábamos viendo si somos Perceptive o iNtuitive, que describiésemos un parque en verano. Radhika, como buena perceptive, según nos dijo el psicólogo, usó
más un recuerdo que una fantasía. Un collage de recuerdos más bien por lo que me dijo después, en el que describía colores, formas, números, posiciones concretas. Roxana, en cambio, que es intuitive, usó una fantasía, y se centró más en sensaciones, no había posiciones ni concrecciones, todo más abstracto, y tan abstracto que toda la riqueza de la flora del lugar la describió como "...and there is green stuff", que viene a ser "... y hay cosas verdes". Entre tener un master en bótanica y "hay cosas verdes" hay terreno, kilómetros me atrevería a decir. Y así fue, que íbamos andando de vuelta pasando abetos, olmos, chopos, y no voy a ir de listo, otros cuantos que no tengo ni repajolera idea de cómo se llaman, con un par de plátanos (el árbol), y ella iba señalándolos y diciendo "es que para mi eso es una cosa verde, y eso es otra cosa verde. Sé que son distintas pero ahí se acaba. Es como los colores, no creo que sepa distinguir más de 20 colores. Salvo si me das las componentes RGB". La verdad es que fue entretenido. Me dio un poco de pena, porque al menos tu árbol favorito y tu flor favorita tienes que conocerlos. Y siempre es difícil elegir sólo un favorito, por lo que deberías de conocer al menos 4 ó 5 de cada, y es que por cómo hablaba, me dio la sensación de que tampoco conoce los nombres en su lengua madre.
Os dejo que reflexionéis sobre vuestros favoritos. Los míos son pinos albares y encinas. Ah, y madroños, muy bonitos en esta época, con las bayas de naranja o rojo ya. Y de flores, rosas y dalias, ambas cuando son color granate fuerte.
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