Andaba yo pensando, al margen de la bajada del precio, que este año estoy gastando mucho menos en calefacción, no se si por que hace más calor, que la casa ha engordado y como tiene grasita está mejor aislada o qué, pero hoy es el tercer día que salta la calefacción, y cuando estaba Irina yo recuerdo que saltaba casi a diario. Además, por las mañanas los cristales estaban sudados, y este año nada de nada. También que lo de las trampas de humedad que tengo para evitar mohos indeseados al igual ayuda un poco.
El caso, que estaba el otro día haciendo el canelo por casa, y algo me hice en el horno. No fue el día de las pizzas, imagino que fuese una trucha o algo así. Ah, no fue unos cuartos de pollo que tenía. Pero a lo que iba. Tenía por casa una galleta de fresa de las que trajo Miyo cuando vino la primera vez a Cambridge, que están decentes, pero que pone que lo suyo es meterlas al microondas.
También tenía un kit-kat de cheesecake, de los que hice acopio al tiempo que de los de matcha en septiembre. En el frontal de la bolsa salía el kit kat como horneado, cosa que me dio que pensar sobre las excentricidades de los nipones, en particular las que tienen que ver con la comida, o con los dulces en este caso.
Como os contaba tenía yo el horno caliente (ríase la gente), así que aproveché y puse la galleta y el kit kat en un plato, que podéis ver en la foto de arriba, y para el horno que fueron. Cinco minutillos más tarde podéis ver el resultado, que no se qué tal se verá, pero el sabor, que no se caputra en la foto, fue bastante positivo. La galleta de fresa queda mucho más frequita y esponjosa y al kit kat se le realza el sabor del limon y queda delicioso. No como para poner el horno en marcha siempre que te apetezca tomarte uno, pero ya que pones la pizza o el pollo a cocinarse, no es tontería echar algo de esto.
Aún tengo unas cuantas cosas que no he probado de las que me traje, como sobrecitos de sopa para hacer ramen. Necesito huevos y algo de gorrino para echarle, el fideo y ya os contaré, espero que en un futuro no muy lejano. Ya se me ha pasado la baza de catarlo antes de que viniese Miyo por si había que encargarle más. Que por cierto, podeís imaginaros la impotencia al intentar leer las instrucciones de cualquier producto culinario que me traje o que dejó Miyo...
Tmñn


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