Llevo ya casi 20 días en la isla, lejos de casa y no ha pasado un día en que no os eche de menos ni a vosotros ni al Bombo, ni los amigos y amigas que he dejado atrás. Después de casi tres semanas, creo que venirme ha sido una buena decisión. La ciudad es bonita, el trabajo es divertido, el clima deja un poco que desear, pero las lluvias, vistas desde detrás de la ventana, también son bonitas.
En esta tierra la gente habla un idioma extraño, nada que ver con el castellano que me enseñasteis. Además, que todos conducen ¡al revés! y no me refiero a con la reductora metida, si no por el carril de la izquierda. Menos mal que los semáforos usas los mismos colores. ¿Os imagináis que la gente pasase cuando está en rojo y se parasen cuando está en verde?. Aunque es curioso el funcionamiento de los semáforos. En vez de ser como en casa, que cuando Dos calles se cortan, el semáforo de peatones y coches que van en direcciones paralelas se abren a la vez, y cuando se cierran, los de la perpendicular se abren, coches y peatones al tiempo. Aquí no, aquí se abren primero los coches de una dirección, luego los coches de la otra, y para terminar todos los peatones, lo cuál tiene sentido para aquellos crucen en los que la mayoría de los vehículos cambian de dirección, pero que para el caso general sólo consigue ralentizar el tráfico.
En esta extraña tierra no usan euros. Y eso que son de Europa y de la Unión Europea. No, aquí usan una cosa que se llaman Libras, que valen unas 4 libras a 5 euros más o menos. Pero la libra también es la unidad de peso tradicional. Ahora usan kilos, pero al igual que cuando nos dicen que un coche cuesta 9500 euros lo tenemos que traducir a pesetas para ver si es mucho o poco, ellos siguen pensando en libras. Así pasa que voy a la tienda y pregunto por cuanto valen los tomates, y me dicen que dos libras, y cuando pregunto que si dos libras el kilo me dicen que dos libras la libra. Ya sabéis que los números, más allá del cero y del uno siempre me han costado. Entonces le pregunto al tendero, -¿Dos libras es el dinero o los tomates?-. Porque claro, hay una gran diferencia en que sean dos libras de tomates una libra de dinero, o que sean dos libras de dinero una libra de tomates. Creo que cuando digo eso piensan que quiero regatear, pero claro, no es mi culpa que llamen igual al dinero que al peso.
Hoy he ido al mercado a hacer la compra para la semana, ya que de lunes a viernes el horario de mercado es el mismo que el de trabajo, lo cual me dificulta la tarea. Tienen un mercado muy bonito. Es como el de los miércoles de El Escorial, pero recogido en una plaza y un poco más pequeño, y no tiene tiendas de utensilios de cocina. Tiene como 3 fruterías, una pescadería, una carnicería, un par de queserías. Un vendedor de té y una vendedora de frutos secos, varios puestos de ropa, dos de reparaciíon de bicicletas, uno de discos de vinilo de segunda mano y otro de libros, también usados y dos puestos de comida. Uno Thai y otro chino especializado en jiao tse, que son las empanadillas chinas que hacía la madre de Xiao Da que tanto me gustaban. Las hacen a la plancha y en sopa (wanton). El pescado aquí no es ni tan fresco ni tan barato como en Madrid. La comida es más cara, en general, pero el pescado cuesta, el salmón, 15 libras el kilo, ¡y el atún 24! Con esos precios tendré que contentarme con dos veces en semana. Hoy me he comprado una trucha arcoiris, que es más barata, 8.5 libras el kilo, y la he hecho al horno y me ha quedado rica. Os adjunto una foto para que veáis que estoy comiendo bien y no os preocupéis. Podéis ver la trucha, con su limoncico, acompañada de una ensalada de espinacas con cotage cheese. Cheese ya sabéis que significa 'queso' y cotage significa 'de Burgos hecho miguitas'. Y además tiene unos pocos frutos secos crudos (cacahuetes, castañas del Pará, pasas y no se si algo más).
Por suerte aquí también tienen internet, y teléfonos, y están conectados a la Europa continental, y eso me permite estar en contacto con los amigos y amigas de Madrid y Barcelona. Es más, ¡también están conectados con Estados Unidos!, lo que me permite hablar con Robin y Jeri. Aunque era de esperar que estuvieran conectados con ellos, porque usan el mismo idioma. Bueno, después de estas tres semanas he llegado a la conclusión de que al menos es un idioma parecido.
Aún no tengo amigos ni amigas nuevos, pero los compañeros y compañeras del trabajo son muy simpáticos y suplen la mayoría de mis necesidades sociales, de momento. Por desgracia no hay nada que os supla a vosotros, y me tengo que conformar con escribiros y recordaros.
Vuestro hijo que os quiere y os añora.
R.
Cambridge, 16 de Agosto de 2014
PD: Lo mismo va por todos los que estáis leyendo esto, y algunos de los que no.

Ese cocinero!!!! Siempre abogo por lo fresco... Pero el congelado no es más barato? En principio debería...
ResponderEliminarAis... Cómo echo de menos el queso de Burgos... Menos mal que existe el cottage para engañar al paladar
ResponderEliminar