Ayer fue un día productivo. fui por la mañana a hacer la compra al mercado, cociné, escribí en el blog, puse la lavadora, hice unos apaños por aquí y por allá, tendí la ropa y me fui a cenar con otros ex-Intelinos que nos hemos hecho Cambridgencos. La mayoría ARMeros o parejas, pero también anda por aquí JM, mi penúltimo manager, un gran tio, que fichó por otra empresa. Estuvimos en un sitio llamado The Anchor Pub, que el pub no se como será, pero el restaurante deja un poco que desear, a mi gusto. No es que sea malo, es de esos sitios que se llevan un 6, un 6.5 quizá, que como nota en sí no está mal, pero puestos a recomendar, prefiero recomendaros de 8 para arriba. Las hamburguesas no tenían mala pinta, y viendo el menú veo algo que me llama la atención: Red mullet over fried noodles, y yo sin internet en el móvil para mirar qué coño es un mullet. A mi me sonaba a pescado de haberlo leido o comido en alguna otra ocasión, pero tampoco podía decir, así que puestos a descubrir qué es, me lo pedí. Resultó ser salmonete. Dos esmirriadas tiras de salmonete en una ensalada variada con los tallarines. Pasable, pero tampoco para tirar cohetes. No os penséis que supe que era salmonete por la pinta y/o el sabor, no. No estoy tan familiarizadon con el salmonete. Lo miré luego cuando conseguí cobertura. Total, que ya vuelvo a casa, aparco la bici en una verja que hay al lado de casa, y veo en el suelo lo que parece un calcetin. Un calcetín negro. Justo como esos que me compré la semana pasada... Y en efecto, el viento había hecho volarse el calcetín, dándole ilusiones de libertad por unos pocos segundos antes de precipitarse hacia el suelo con una aceleración de unos 9.8 metros por segundo cuadrado, todo esto una media hora antes de que llegase yo, a juzgar por la temperatura del cadave. Me pregunto qué más se volaría, porque ahora estoy con la paranoia de que seguro que se ha volado algo más y no lo he encontrado.
Hoy me he levantado de domingo, i.e. más perro que Laika, y he estado perezoseando un rato, recogiendo la colada, o la parte que no se voló al menos, y después de comer me he obligado a salir de casa para orearme un poco y que no me salgan polillas, y con la misma he tirado para el mercado, ya que ayer me asaltó la duda de si abriría els diumenges o qué. Pues sí y no. Los puestos están ahí, pero la gente que los opera y la mercancía que exhiben es ligeramente distinta. El puesto de los gofres belgas, una de las panaderías y alguno más estaban hoy también, pero el resto de puestos tenían una mercancía más tipo artesanía y "guiri-ven-que-te-voy-a-sacar-la-pasta", así que si alguien os recomienda un puesto del mercado de Cambridge, aseguraros de preguntarle la localización temporal al igual que la espacial.
¡Un besote!
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